30 de junio de 2018

Baño de realidad

Final anunciado. El andar de Argentina en el Mundial de Rusia 2018 terminó como había empezado: superado, sin reacción, sin aspiraciones. Luego del envión anímico que significó la clasificación agónica en el último partido contra Nigeria las esperanzas parecían renovarse. Puro espejismo.

El inicio del partido con Francia evidenció una diferencia de velocidad demoledora. El "planteo" de Sampaoli consistía en cortar el circuito creativo Pogbá-Griezmann-Mbappé con un medio combativo, ensanchar la cancha con Pavón y Di María y bajarle el ritmo a Francia manejando la pelota con Banega como eje. A los 20 minutos el plan se cayó como un castillo de naipes. Y Francia no terminó el partido antes porque bajó dos cambios.

La posición de Messi como falso 9 cayó por su propio peso de entrada. Funcionó en el mejor Barcelona de la historia porque tenía intérpretes con quien asociarse pelota al piso y podía moverse por todo el frente de ataque a su gusto. Hoy tuvo que bajar a mitad de cancha porque no entraba en juego. No hay jugadores capaces de llevar la pelota limpia y que Messi reciba en tres cuartos, con lo cual termina levantando la cabeza con 60 metros por delante, dos opciones de pase por afuera y nadie para llegar por adentro. La referencia de área (llámese Higüaín o Agüero) es más importante desde lo posicional que desde el gol en sí. Sampaoli le simplificó el planteo defensivo a Francia.

Argentina nunca estuvo en partido desde el trámite. Los dos goles llegaron por jugadas aisladas y nunca pudo sostener la ventaja. Francia hizo 3 goles en 15 minutos. ¡In-cre-í-ble!. Daba la sensación de que cada vez que se lo proponía podía quedar mano a mano. Y no terminó en goleada histórica porque regularon. La diferencia de recursos y variantes fue abismal. Un equipo armado con gente de buen de buen pie, vertical y que sabe a lo que juega versus un rejunte de jugadores 6 o 7 puntos tirados a la cancha sin un sistema claro, con el se-la-damos-a-Messi-y-que-se-arregle como única arma. 

Las razones de este fracaso son varias: 1- El técnico no supo plantear ninguno de los cuatro partidos. Todo lo que podía hacer mal lo hizo mal 2- Argentina no supo llevar a cabo el recambio generacional después de Brasil 2014 que el contexto pedía a gritos. 3- La lista armada por Sampaoli hizo agua por todos lados (sumado a la falta de criterio a la hora de los cambios: Dybala y Lo Celo fueron a sacar fotos). 4- Pasaron tres técnicos en cuatro años, nada de proyectos. 5- El más importante y marco explicativo de todos los puntos anteriores: estamos ante la peor AFA de la historia. Gente que no sabe de fútbol, enquistada desde hace décadas. Rompieron el fútbol argentino. Chocaron la ferrari.

Argentina tuvo en su despedida del Mundial un baño de realidad. Francia es mejor equipo desde el juego, desde lo individual y desde lo físico. Como creo que lo son 12 o 13 de los 16 equipo que clasificaron a Octavos. No merecía pasar la zona de grupos. Tanto contra Nigeria como contra Francia mostró corazón y tozudez para seguir yendo. Nada más. Un argumento flojísimo como para tener aspiraciones reales.

Es momento de refundar la selección. El recambio generacional es urgente. Poner al frente un técnico con convicciones y un sistema definido a trabajar de acá a dos o tres mundiales también. Difícil que suceda en este derrotero de malas decisiones, falsos proyectos y ausencia de criterio que es el fútbol argentino


26 de junio de 2018

Desahogo

Desahogo. Es la única palabra que le cabe a este momento. La que describe a la perfección los noventa y pico de minutos de hoy contra Nigeria. Ni juego, ni merecimiento, ni táctica. Desahogo y nada más. Un grito atragantado hace varias semanas. 

Argentina llegó al último partido de la zona de grupos de este Mundial luego de un baño de realidad. Estuvo a cinco minutos de un papelón histórico por impericia propia, después de dos partidos para el olvido. No hubo ni un atisbo de injusticia. Se llegó a esta situación por una lista pésimamente armada, un DT que confunde tiempos, intérpretes y cambios y rendimientos individuales bajísimos. Se tocó fondo y a partir de ahí sólo queda mejorar.

Justamente hoy se vio el mejor rendimiento colectivo de Argentina (sin ser una máquina): siendo protagonista, imponiendo condiciones, presionando en todos los sectores, plantándose en campo rival. Un primer tiempo casi perfecto en el que mereció 1 o 2 goles más. Pase de crack de Banega, que jugó un primer tiempo exquisito, control y definición también de crack por parte de Messi. Y Argentina creció con el gol. Participativo Di María, correcto Mascherano, bien Higüaín pivoteando, sólidos los del fondo. Argentina redujo a Nigeria a un mero espectador.

Con el gol tempranero de ellos (penal dudoso pero cobrable) en el segundo volvieron los fantasmas. Este equipo es uno de esos boxeadores verdes a los que les das una trompada y se desploma. Tiene mandíbula floja. Ante la primer adversidad se cae como un castillo de naipes. Le pelota empieza a pesar mil kilos. Lo que hasta ahí salía con fluidez, se volvió juego aburrido y toqueteo intrascendente. Los espacios lógicamente se cerraron y Argentina chocaba, sin llegar ni crear situaciones medianamente claras de gol.

Entonces sólo quedaba buscar la heroica. Otra vez - como contra Holanda en el Mundial pasado, como contra Perú en la eliminatoria del 2010 - a alimentar la épica. Otra vez a tirar la mística a la cancha. Tarde los cambios hoy también: el partido pedía a Pavón en el mano a mano 15 minutos antes. También otro delantero para tener más peso en el área. Así apareció Marcos Rojo solo cuando todas las marcas se fueron con los referentes de área.

Soy de los que piensan que en Octavos empieza otro Mundial. Lo que viene es bravo, más por el propio rendimiento que por el rival de turno. Argentina juega contra Argentina. Juega contra sus propios fantasmas. Este grupo de jugadores autogestionados, criticados hasta el hartazgo y con el peso de tres finales perdidas sobre el lomo, pudo sacar hoy el amor propio de la mochila. Quien te dice que no se les haga costumbre...

16 de junio de 2018

Frustrasson

Siempre es complicado el debut en un Mundial. No es un partido más, se trata de la hora de la verdad, tirar a la cancha lo planificado durante 4 años. Hay poco margen de error, un mal resultado te condiciona inevitablemente para los otros dos. El marco, los nervios, el correr de los minutos pueden generar un combo contraproducente para las aspiraciones lógicas.

A Argentina le tocó debutar en Rusia 2018 contra Islandia, en los papeles el más flojo del grupo. Una selección de pescadores de apellidos terminados en sson humilde sin figuras ni tradición futbolera. Nombre por nombre, los de Sampaoli están 4 o 5 escalones por encima. Pero por suerte, el fútbol es el deporte menos matemático (?) del mundo.


Islandia hizo un planteo táctico casi perfecto. No salió a disputar la pelota, misión imposible, sino a disputar los espacios. Y los ocupó todos. Mostró disciplina y solidaridad en la marca, sacrificio, transición rápida cuando pudo contraatacar. Y un arquero que estuvo a la altura. Puede parecer mezquino, anti fútbol o como quieran llamarle. Lo cierto es que Argentina nunca supo cómo romper ese cerco defensivo vikingo, incluso estando en ventaja desde temprano (a través de una jugada aislada, nada de elaboración).

Pésimo planteo táctico del pelado con chupines de Sampaoli. El doble cinco Bilgia-Mascherano se pisó siempre y nunca rompió líneas como pedía el partido para que Messi reciba más libre en tres cuartos. Di María chocó siempre. Salvio, en posición de falso 4 para sumarse al ataque, se mostró como opción pero nunca llegó al fondo. Meza y Agüero participativos pero sin claridad. Y la defensa cometió errores amateurs las pocas veces que Islandia se animó. Tarde los cambios, más nombre por nombre que modificación de esquema (salvo por Pavón, el partido lo pedía media hora antes mínimo).

Más allá del penal errado en un momento clave, no se le pudo crear 5 situaciones claras a un equipo débil. Lo preocupante es que resulta muy sencillo neutralizar a esta selección: Desdoblando la marca a Messi y ocupando bien los espacios ya está. No hay plan B, no hay variantes, ni ideas, ni siquiera rebeldía ante la adversidad. No hay asociaciones colectivas más allá del toqueteo lateral intrascendente de siempre. Tampoco Argentina tiene otra figura capaz de cargarse el equipo al hombro cuando al 10 no le sale. 

Este paso en falso no es la muerte de nadie en los números, sí parece grave en lo futbolístico de cara  lo que viene. No hay margen de error. Tenés que ganar los dos que quedan o NO VUELVAN. Y para eso tenés que levantar el nivel de juego. Seguir apostando a la individual de Messi como único argumento es jugarse todo al 10 en la ruleta, y con lo caro que está el dolar hermano (?)


27 de abril de 2018

Apología del tipo común

El paso del tiempo, tan inevitable como doloroso, en el fútbol como en la vida. Pero en el fútbol suele tener una crueldad tan marcada que aunque nos vayamos preparando para su llegada, aunque nos hagamos a la idea, nunca lo terminamos de asimilar. Nunca es suficiente. Nunca estamos del todo listos.

Andrés Iniesta anunció hoy que se retira del Barcelona al finalizar la temporada luego de 22 años en la institución y con él podemos decir que se termina una era  (aunque todavía queda un tal Lionel Messi), tal vez la del mejor equipo de clubes de todos los tiempos. El tándem Xavi-Iniesta-Messi será rememorado de generación en generación pero nunca exagerado. No hay forma. Fue la máxima expresión teórica de fútbol llevada a la práctica de las últimas décadas.

Iniesta nunca tuvo tatuajes extravagantes ni cortes de pelo fashion (?). Tampoco botines de mil colores. Jamás se lo vio envuelto en romances polémicos ni se le escucharon declaraciones fuera de lugar. Siempre fue un jugador de fútbol con cara de cajero de banco. O productor de seguros (?). Iniesta escapa a la media del jugador de fútbol actual. Es un tótem sin contradicciones, un tipo que vino a cerrar la grieta. Porque ni el hincha del Real Madrid más enceguecido por el fanatismo puede decir que le caiga mal Andrés. No tiene ningún argumento negativo para tirar en la discusión.

Esta coherencia entre lo que hace dentro y fuera de la cancha agiganta su figura. Se trata de una apología del hombre común que te pinta la cara con la pelota en los pies. Es ese tipo por el que no das dos mangos en un fútbol 5 con amigos y no lo podés agarrar en todo el partido. La conferencia de hoy con lágrimas en los ojos anunciando lo inevitable da cuenta de todo ésto.

Iniesta no tiene el marketing ni la prensa de otras estrellas. Por eso mismo, está lejos de ser un Dios. Es más bien un tipo común que juega al fútbol como los Dioses. Un tipo que ganó 31 títulos con el Barcelona y se dio el lujo de llevar a la selección de España, siendo figura indiscutida, a ganar el primer Mundial de su historia. Logró mantenerse vigente (y determinante) durante dos décadas en uno de los clubes más exigentes del mundo, el mismo que nunca miró atrás cuando tuvo que jubilar a los Figo, Ronaldinho, Henry, Ibraimovich, Eto´o y siguen las firmas.

Pocos entendieron la dinámica del juego como él. Sin la explosión y verticalidad de Messi ni la pegada y gambeta en velocidad de Cristiano Ronaldo, por poner sólo a sus dos competidores actuales por el cetro del mejor de todos. Iniesta juega a otra cosa. Juega y hace jugar. La velocidad la tiene toda en esa cabeza de calvicie prematura. Hace lo más difícil que puede existir en el fútbol: jugar a uno o dos toques. Y andá a anticiparlo... 


Serán tiempos de Mundial y gastar los últimos cartuchos en China. El legado ya está escrito. Sólo queda disfrutar y agradecer



11 de octubre de 2017

Adentro

Se terminó la angustia, las especulaciones, la caza de brujas. Argentina clasificó al Mundial de Rusia 2018. Sin repechaje. Como marca la historia. Todos llegamos a imaginar ese escenario apocalíptico de un Mundial sin Argentina. Porque era un escenario cercano. Demasiado. Este grupo de jugadores, criticados hasta el hartazgo (muchas veces con razón) hizo lo que tenía que hacer: llevar a Argentina al Mundial

Para alimentar la épica, ese gol ecuatoriano antes del minuto. ¡Con lo que nos cuesta hacer un gol! La eliminación estaba ahí y los fantasmas se volvían corpóreos (?). Hasta que se enojó Messi. Tremendo partido del 10, haciendo lo que siempre se le pidió: se cargó al hombro el equipo cuando todos se cagaron en un momento bravo, como no pasó en las tres finales perdidas (también hay que decirlo). Pragmatismo puro en el primero, viveza y definición de crack en el segundo, apilada barcelonesca (?) y picada poco ortodoxa pero efectiva en el tercero. Siempre que la tocó decidió bien. Partido de 10 puntos.

El equipo argentino depende mucho de Messi. Demasiado. Esa genialidad en los últimos metros que contra Venezuela y Perú no apareció (o pegó en el palo y salió) parece ser el único argumento futbolístico de la albiceleste. Poco para un equipo grande con aspiraciones de acariciar la copa. No parece haber plan B, variantes, as bajo la mango o cómo quieran llamarle cuando al 10 no le sale. Punto a laburar de acá a Rusia.

Pero Lío no estuvo solo. Partidazo de Enzo Pérez: clarísimo en todas, posicionamiento, corte y primer pase limpio. Correcto Biglia en el despliegue. Bien Di María (derecha para Sampaoli) que por fin entendió lo que pedía el partido y dejó de jugar para él la descosió. Bien Benedetto en el trabajo sucio. Argentina fue para adelante ante un arranque complicado, sabiendo que se jugaba la historia. Ok, contra un rival flojísimo y diezmado. A quién le importa?

No todo es algarabía (?), claro. Se llegó a esta situación límite por pésimos manejos dirigenciales, planteos inentendibles, tres técnicos en tres años, pérdida de puntos que no se pueden perder, citaciones insólitas... podría seguir, pero estamos adentro, vamos a Rusia, viejo! Ya habrá tiempo para corregir 

7 de septiembre de 2017

Al borde del abismo

Es la crónica de una muerte anunciada. Sí, aunque suene a frase hecha. Se veía venir por todos lados, no existe ni un atisbo de casualidad en este presente catastrófico. Porque si tienen que pasar 3 Directores Técnicos en menos de 4 años, qué esperábamos? Clasificar al Mundial caminando y quizás si se enciende Messi allá en la estepa rusa (?) también ganarlo? No, lo más lógico y cercano a lo previsible dentro de la imprevisibilidad de este deporte es el escenario actual: al borde del abismo y con chances concretas de un papelón histórico quedar afuera de Rusia.

Luego de la doble fecha de la eliminatoria Argentina cosechó 2 puntos: pobre empate como visitante ante Uruguay (aunque apuntalado (?) por los resultados adversos de rivales directos) y vergonzoso empate como local ante unos morochos que no los juna nadie la humilde Venezuela. Este último resultado termina de inclinar la balanza hacia el abucheo generalizado y el cercano escenario apocalíptico.

No sólo no se le pudo ganar a Venezuela como local (¡VE-NE-ZUE-LA!), no se le pudo crear 5 situaciones claras de gol al último de la eliminatoria. Con el mejor del mundo de nuestro lado, con pseudo estrellas que ya se comieron 3 finales, varios técnicos y hasta un Presidente de AFA (?).

Aunque en este punto hay que detenerse: desde el amanecer de los tiempos (?) los argentinos nos creemos más de lo que somos. En todos los órdenes de la vida, pero en el fútbol sobre todo. Y la realidad es que no, no estamos ni cerca de serlo. Si nos ponemos a repasar nombre por nombre, tenemos al mejor del mundo y luego amigos de Messi buenos jugadores en los mejores equipos del mundo (en algunos casos). Pero ningún crack, ningún distinto en serio como Messi, no llega ninguno a segunda guitarra (?).

Y esperar que Messi se saque tres tipos de encima y haga una genialidad, no es jugar bien. Y no siempre va a pasar. Apostar a eso en lugar de buscar juego colectivo, variantes, elaboración asociada en cada sector resulta un atajo que muchas veces te puede salir bien, pero lo más probable es que la mayoría te salga mal. Meter treinta toques laterales sin profundidad tampoco es jugar bien.

A esta altura la casaca albiceleste pesa mil doscientas tonaledas. Argentina juega contra Argentina, no contra el rival de turno. Juega contra el contexto. Este nerviosismo impregnado (?) se trasluce inevitablemente al juego: los pocos que la piden deciden mal, las individuales no salen, no hay rebeldía frente a la adversidad, no hay amor propio. Y estamos hablando de la posibilidad concreta de quedar afuera de un Mundial (!), el fracaso más estrepitoso y vergonzante en materia futbolera que existe.

Las excusas no se televisan, dicen. Poco importa el poco tiempo de trabajo de Sampaoli y la falta de rodaje. Pasó la escoba, renovó aires. Parece no alcanzar. Martino y Bauza, técnicos diametralmente (?) opuestos, tampoco pudieron encontrar la tan mentada identidad. Poco importa ya, quedan dos partidos y sólo queda ganar. Te jugás la historia, hermano!

1 de septiembre de 2017

Un mes sin Santiago Maldonado

Un mes puede resultar una insignificante medida de tiempo dentro de la vorágine en la que vivimos. Simplemente 30 días. Menos de una décima parte del año, el 2,083 % de un mandato presidencial. Nada. Pero cuando se trata de la desaparición de una persona, es una eternidad insoportable.

Santiago Maldonado desapareció el 1º de Agosto pasado durante una represión de Gendarmería contra una protesta de Mapuches en Chubut. De acuerdo a la información conocida los manifestantes cruzaron un brazo del río Chubut en retirada, todos menos Santiago, quien no logró cruzarlo. A partir de ahí, nada. Fundido a negro. Fin de la cinta. Sólo especulaciones. Sólo estigmatizaciones. Ni una puta certeza.

El caso Santiago Maldonado hace resurgir una serie de discursos anquilosados que creíamos superados: estigmatiza a los militantes, criminaliza la protesta, demoniza a los pueblos originarios, desacredita cierto estereotipo del joven idealista que sale a la calle, en fin, atrasa cuarenta años.

Desde los organismos estatales, quienes supuestamente deberían proteger a Santiago, están más preocupados por tirar la pelota afuera y desviar la atención con hipótesis inverosímiles que por encontrarlo. Por un sendero similar va el periodismo, echando mano a un sinfín de hechos inconexos y rasgos negativos que terminan prácticamente naturalizando una desaparición, confundiendo víctima con victimario. Por último, aunque no menos importante, se habló de "adoctrinamiento" porque las escuelas propusieron hablar y debatir sobre el tema. Un delirio.

Lo cierto es que Santiago Maldonado nos falta hace un mes. Y nos falta a todos. Porque no se trata de un "loquito que iba a hacer quilombo" como nos quieren hacer creer. Se trata de un desaparecido en democracia. Una desaparición forzada en democracia. Y sí, también nos faltan Julio López, Luciano Arruga, Nisman y demás. Ésto hay que aclararlo porque nunca falta el boludo que te quiere correr por izquierda. Nos faltan todos y no nos pueden faltar más. Y no podemos naturalizar que nos falten

La única pregunta que tengo después de estos cinco párrafos es: ¿Dónde carajo está Santiago Maldonado?

11 de noviembre de 2016

Papelón

Difícil proyectar una especie de análisis después de un partido así. Las emociones ante una evidencia tan apabullante pueden correr el eje y ganarle la pulseada a la objetividad. Va un intento...

El arranque fue auspicioso. Argentina con equipo corto sin regalar espacios pero con intenciones de jugar. Tenencia y control aunque sin profundidad. Brasil, por su parte, haciendo gala de un pragmatismo arrasador: orden, poco espacio para Messi y transición rápida. En esos primeros 25 Argentina fue un milímetro (?) superior con una de Biglia, una corrida de Enzo Pérez y poco más. Justamente Enzo Pérez fue el mejor del Primer Tiempo. Inentendible el cambio.

Después del gol de ellos, con error casi amateur en la marca de Mascherano y Zabaleta, todo lo (poco) bueno construido se cayó a pedazos. Se terminaron la tenencia y el orden. Encima el segundo de ellos a los 44 fue el golpe de KO.

El segundo tiempo estuvo de más. No terminó en goleada histórica porque los brasileros se enamoraron (?) del firulete. La diferencia de velocidad entre los delanteros brasileros y las carretas los defensores y mediocampistas argentinos fue abismal. Jugábamos a dos deportes distintos. Y ahí, comenzó el show de la sobreactuación de la guapeza: Higuaín corriendo a Neymar 20 metros para bajarlo, Mascherano peleándose con todos, Funes Mori y Otamendi pegándole al que se cruzara. Un papelón!

Messi rodeado de mil brasileros a veinte metros del argentino más cercano, Higuaín casi sin tocarla, Di María chocando, el doble 5 lentísimo, Zabaleta y Más viendo camisetas brasileras siempre desde atrás... Así se hace muy difícil. Se puede perder contra Brasil allá, está en los papeles.  El es tema es el "cómo". Y lo de ayer rozó la vergüenza.

Este equipo tiene a esta altura un problema psicológico, claro. Pero también futbolístico. No hay idea de juego. No hay una estrategia para rodear como se debe al mejor del mundo. No hay rebeldía ante la adversidad. No hay soluciones desde el banco cuando el partido lo pide. No hay... Lo que sí parece haber es olor a varios ciclos cumplidos. Porque hay jugadores que están robando muy por debajo de su nivel, hace rato. Preocupa lo que viene además porque se ve un Técnico derrotado que no le encuentra la vuelta.

7 de octubre de 2016

Adiós Sí! Generis

Corrían los tempranos 90 cuando tomé contacto por primera con el Suplemento Sí!, también conocido como el Suplemento Joven, para los amigos el Sí! de Clarín. En mi casa se leía el gran diario argentino, cumpliendo esa especie de legado clasemediero progre (?) (por ese entonces Clarín tenía una tirada diaria de medio millón de ejemplares, una quimera hoy en día) y un Viernes como cualquier otro, decidí explorar (?) un poco más allá de la sección Deportes y ahí lo encontré: Soda Stéreo en la tapa, blanco y negro (obvio!), ocho páginas,  un diseño extraño, muchísima información. Fue todo un shock

Eran tiempos de descubrimiento y aprendizaje, también en lo musical, y encontrar un suplemento que se alejaba de la solemnidad y seriedad periodísticas para hablarte de las cosas que te gustaban, de las bandas que admirabas, de las nuevas que tenías que conocer... y todo con un lenguaje cercano, descontracturado, con onda (?). Porque el Sí! no fue (increíble hablar en pasado) un suplemento sobre rock. O no solo fue eso. Un suplemento que durante 31 años se dedicó a tratar de entender y difundir la cultura juvenil, así lo definiría.

Y hablo de una época en la que acceder a la pornografía a información de tu banda favorita era ganarle al Barsa de visitante con dos tipos menos (?): Internet como hoy la conocemos no estaba en la cabeza de nadie, el cable recién empezaba a dar sus primeros pasos y la TV de aire estaba demasiado acartonada para darle lugar a estas temáticas, la Rock and Pop tenía unos pocos años de vida... sólo quedaban las revistas de rock. Y eran poco menos que un lujo para un adolescente. La aparición del Sí!, un suplemento dentro de un diario que se compraba (aunque parezca una locura) a diario, venía a solucionar esta acefalía (?) de data.

Todo aquel adolescente que haya vivido en Buenos Aires durante los 80 y 90 seguramente habrá armado más de una vez su fin de semana de acuerdo a la agenda del Sí!, una suerte de Manual Kapeluz rockero (?) que aparecía en la última página informando todos los shows del finde, desde el Luna Park y Obras hasta la plaza más escondida del Conurbano, pasando por los míticos reductos under como Cemento y Cromañón.

Además, el éxito del Sí! radicó en explorar un lenguaje, diseño y estilo experimentales dentro de un diario masivo, que suele tener poco espacio para el prueba-y-error (?). En la innovación, porque el periodismo de rock no consiste en rendirle pleitesía a los artistas que ya conocés, lo rupturista es contarte lo que te estás perdiendo, lo que te queda por conocer, lo que te falta. En este punto, el Sí! tuvo éxito genuino. 

Pero no todo es rock en la vida (?). El suplemento supo ahondar temáticas sociales, culturales, nuevas tendencias. Todo lo que tiene que ver con la cultura joven siempre haciendo todo lo posible por evitar esa mirada consevadora de cierto periodismo anquilosado cuando se mete en temáticas que escapan a su espacio de confort (?).

Tal vez el Sí! se adapte a estos nuevos tiempos y se vuelque hacia el formato digital, como vienen haciendo otros proyectos periodísticos que no pueden (o ya no les conviene) sostener la edición impresa. O tal vez no y sólo nos quedarán los recuerdos (?). Lo cierto es que durante 31 años le agregó diversidad a un medio conservador y aburrido que no la tenía. Ese lugar de bastión de la resistencia se va a extrañar. Chau Sí!, fue un gustazo...


27 de junio de 2016

La cuarta es la vencida (?)

Como en esas pesadillas en las que sabemos que la estamos pasando mal y de las que queremos despertar pero no podemos, la selección Argentina acaba de perder la tercera final consecutiva en dos años. Ésta generación de futbolistas, sin dudas la mejor desde el Mundial 86 (al menos en nombres), tiene algo con las finales que los paraliza, los frena, los acorrala, los tensiona.

Parecía que esta vez estaba todo dado para torcer el maleficio (?). El andar tranquilo en esta Copa América Centenario, contra rivales flojísimos como Panamá y Bolivia en el grupo, Venezuela y EEUU después, sumado a la temprana pecheada despedida de candidatos históricos como Brasil y Uruguay, configuraron un espejismo que nos hizo parecer campeones antes de serlo. Y por tercera vez no pudimos definir en momentos claves, no manejamos los tiempos del partido, no hicimos goles... Si en 360 minutos no hacés un gol es difícil (!)

Tarde otra vez Martino en los cambios: mucho partido para Di María, Banega y Bilgia en una gamba. Flojos otra vez Higuaín y Agüero en jugadas claves en momentos claves. Y Messi, si bien estuvo mucho más activo que en las dos anteriores, sigue sin ser ese jugador determinante en finales como sí lo es en otros partidos. Se lo notó encarador, rápido, con ganas... pero en estos partidos el as tiene que dar un plus para terminar de sentarse en el sillón de los grandes. Y no pasó...

En cuanto a la renuncia a la selección, tal vez sea una reacción en caliente, tal vez una especie de escapatoria ante tanta presión. Lo cierto es que esta ausencia temporaria le vendrá bien, tanto a él como al hincha, para bajar un cambio y pensar con tranquilidad Rusia 2018. Porque es el mejor del mundo y todos estamos de acuerdo en que tiene que estar. Pero tiene que estar bien. Y ahora, quedó claro, le pesa la selección.

El argumento de los defensores a ultranza (?) de Lío es "bueno, no juega solo, no puede hacer todo. Si entraba la de Higuaín, si entraba la de Agüero..." Pero no entraron. Al fútbol se gana haciendo goles y en la mayoría de los casos jugando mejor que el rival, no echando mano a especulaciones aritméticas o lo que podría haber sido. No se ganó porque se perdonó, porque se decidió mal, porque no se supo aprovechar las oportunidades. Como en las dos finales anteriores. 

En el haber de este proyecto Martino, que no me seduce, hay que destacar que afianzó una dupla central en un gran nivel, sumando a Mercado para configurar una defensa casi nueva que se muestra sólida. Recuperó a Banega y encontró en Gaitán y Lamela dos recambios interesantes. Por otro lado, esta derrota tiene olor a varios ciclos cumplidos: Higuaín, Agüero, Biglia, ¿Mascherano? ¿Di María?

Ganar títulos es parte constitutiva de lo que implica ser un equipo grande. Si no se entiende ésto se pierde de vista el objetivo de toda competencia. El proyecto es necesario y el camino más razonable para conseguir títulos. Pero cuando se dejan pasar tantas oportunidades en tan poco tiempo, evidentemente algo más hay. El reto de Martino consiste en dar vuelta esta situación, tal vez más psicológica y anímica que futbolística.







29 de marzo de 2016

Chau MUY, traé alfajores...

Como una especie de profesía, van cayendo de a uno inexorablemente. Cuando años atrás (no tantos) nos hablaban sobre la desaparición de los diarios en papel creíamos, echando mano de un positivismo inmenso, que tal fenómeno nunca llegaría. Era algo lejano. Pero llegó. O mejor dicho, está llegando. 

Primero fue el diario BAE (Buenos Aires Económico), dejó de existir por las bajas ventas manteniendo su formato digital, rebautizado INFOBAE. Luego, Crítica de la Argentina, el ambicioso proyecto editorial de Jorge Lanata sufrió el mismo destino, vaciamiento y conflicto gremial mediante. También se puede agregar la corta experiencia de Libre, otro intento de diario sensacionalista, de Perfil en este caso. Ahora le toca el turno a MUY.

MUY nació en Mayo de 2011 bajo el padrinazgo (?) del Grupo Clarín con la idea de competir en el mercado de diarios denominados populares. Con una propuesta de alto impacto visual, un lenguaje coloquial, una agenda editorial diferente con acento en policiales, espectáculos y deportes y una escritura ágil y descontracturada, MUY buscó hacerse camino entre los diarios sensacionalistas, fenómeno que registra un crecimiento sostenido en todo el mundo.

El viernes será la última edición de MUY en formato papel. Se mantendrá la versión digital y desde la empresa aseguraron que todos sus periodistas serán reubicados. La razón principal del cambio tiene que ver con que no lo leía nadie la baja de las ventas. 

Resulta un fenómeno más complejo, claro. Canales de noticias las 24 hs, el flujo constante de información en Internet, el bombardeo incesante de redes sociales, etc., llevan a volver casi obsoletos los diarios en papel, al menos los que no tienen una trayectoria y estructura  detrás que les permita estirar un poco más la agonía.

En este sentido, la única salida posible es adaptarse. Y la versión digital resulta el camino lógico. La llegada de Internet modificó de forma inevitable el consumo de información y por ende, el modus operandi (?) de los medios. La radio, volviéndose accesible desde computadoras y teléfonos celulares; La televisión, habilitando el consumo desde sus propios portales online; Y los diarios, reconfigurando su esencia a través de una lectura más ágil, dinámica e impactante en sus sitios web.

Así, el periodismo se encuentra en una lucha constante entre el rigor informativo y la credibilidad por sobre la inmediatez y el pescado podrido de los nuevos medios. Así de enorme es la tarea...












23 de noviembre de 2015

"Armen un partido y ganen las elecciones"

Analizar (y tratar de entender) una elección como la de ayer sin estar involucrado ideológica ni sentimentalmente con ninguno de los dos candidatos parece una quimera. Doce años de kirchnerismo nos acostumbraron a pensar que no existe el punto medio: estás con nosotros o sos el peor de los gorilas. Va un intento, con pretensión de objetividad cero:

Para empezar, me parece que estamos ante un fenómeno (el macrismo) que va más allá de la acusación "la ciudad de Buenos Aires es oligarca, gorila y tilinga, por eso vota así". Echar mano a este discurso es no entender el fenómeno y atrasar varias décadas. Se trata más bien de un tipo de representación y gestión con el que podemos no coincidir pero que se sigue afirmando, por un lado; y por otro, un espacio político que entendió a la perfección el rol del "otro" en política. Siempre se necesita un "otro" sobre el cual afirmar en oposición mi propia identidad. El kirchnerismo, primero en la ciudad, después en Provincia de Buenos Aires y finalmente en el país, entró en el juego y es, creo, el mayor responsable del crecimiento exponencial del macrismo con menos de diez años de existencia.

Dentro del kirchnerismo debería haber una fuerte autocrítica luego de esta elección. El modelo de confrontación constante y el clientelismo grosero (sumado a la inflación, desempleo, inseguridad, corrupción, etc.) echaron por la borda doce años de ciertas conquistas (sobre todo en el plano social) que nadie en su sano juicio podría negar. Derechos Humanos, Asignación Universal por Hijo, ANSES, Paritarias Libres, estímulos a la industria y al consumo, por nombrar sólo algunos logros. Pero el problema con el kirchnerismo tiene que ver mucho con las formas, más allá del contenido. Esa postura agresiva y beligerante, alimentada en un ida y vuelta con los grupos mediáticos, decantó en lo que muchos llaman "la grieta", esa clara división social que delimita amigos y enemigos, sin lugar para los neutrales.

El kirchnerismo perdió casi un 20 % de votantes desde 2011 hasta las Primarias de este año. Ok, no es un dato menor que la cara visible ya no sea Cristina sino Scioli, sobre todo teniendo en cuenta la liturgia peronista del culto al personalismo. De todas maneras, al tratarse de un partido de masas con un enorme aparato detrás y doce años de continuidad a nivel nacional, la pérdida de votantes tiene que ver con un fenómeno más abarcativo, que implica malas decisiones en el plano económico, gran cantidad de actos de corrupción en el seno del propio gobierno y una forma de comunicar egocéntrica y reaccionaria. Cóctel explosivo en el largo plazo.

Del otro lado, un espacio político en formación, sin aparato, sin caras demasiado conocidas, con aciertos y errores en la Ciudad de Buenos Aires, con procesamiento de Macri y el "Caso Niembro" entre las aristas oscuras... pero quién se hubiera imaginado hace cuatro años un escenario como el de hoy? Sin dudas la coyuntura social estuvo de su lado, el resto fue apostar al discurso del cambio y dejar (y alentar) el autodesgaste de Scioli y el kirchnerismo en general.

Podría decirse que se trata del primer gobierno de derecha pos dictadura. Convocando además a los pocos radicales que quedaban luego del fracaso de la Alianza y a ciertas figuras del progresismo unidas por su oposición al kirchnerismo. El enemigo de mi enemigo es mi amigo...

Probablemente el gobierno de Macri sea un viraje hacia políticas más cercanas a la derecha, al sector empresarial y los grupos económicos. Seguramente preste menos atención a los Derechos Humanos, a políticas sociales para el trabajador y los sectores bajos de la escala social. Lo único cierto es que no le tocó el escenario mas sencillo, algo así como hacerle hombre a hombre a Messi perdiendo 1 a 0.

Quedará para la anécdota este nuevo capítulo de la maldición de los gobernadores de Buenos Aires en las presidenciales. También el rol del kirchnerismo como oposición, habiendo perdido además su bastión en la provincia. Lo único concreto por ahora es, parafraseando a un tal Diego Armando Maradona, que al kirchnerismo se le escapó la tortuga.




14 de octubre de 2015

El Enigma Martino

Está claro que estábamos (mal) acostumbrados a que la Selección Argentina desfile en las eliminatorias sudamericanas. También es cierto que el fútbol, sobre todo de este lado del Atlántico, se ha emparejado en los últimos años. El paso previo al Mundial ya no resulta ser esa caminata desestresante de antaño. Todo eso se entiende y hasta resulta saludable. Lo que no esperaba nadie es el bajísimo nivel mostrado por Argentina en estos dos primeros partidos, más allá de la obtención de 1 solo punto sobre 6 posibles contra rivales que deberíamos haber bailado en los papeles accesibles.

Pero repasando un poco el pasado de Gerardo Martino como entrenador tal vez aparezcan algunas pistas que hacían prever algo de lo que pasa hoy. Su llegada a la selección tuvo que ver más con una cierta construcción ética de su persona que por éxitos deportivos reales: 3 títulos en Libertad, 1 en Cerro Porteño (ambos en Paraguay, una liga de las llamadas "menores"), 1 con Newell´s en Argentina en el que no le sobró nada y 1 con el Barcelona de España, la Supercopa (un solo partido). Poco y nada para acceder al banco de la selección Sub Campeona del Mundo y una de las potencias sin dudas. Ah, sí, fuimos a buscar al técnico que ayer nomás chocó de frente esa Ferrari llamada Barcelona...

En esa mezcla (?) de honestidad con discurso de "fútbol revolucionario", "identidad" y "pertenencia" es que debemos buscar las respuestas a la designación de Martino. En este punto, solo en este punto, resulta un caso similar al de Marcelo Bielsa (ambos identificados con Newell´s, paradójicamente): la construcción de un personaje bonachón, alejado de la polémica, emparentado idealmente con el buen fútbol, etc., pero con escasos éxitos deportivos. Ya sabemos como terminó el "Proyecto Bielsa". Por todo lo demás, en nada comulgan los equipos de Martino con los de Bielsa, aunque cierto periodismo berreta se esfuerce por verlos parecidos.

Porque a decir verdad, no existe un "estilo Martino". Nadie sabe a qué juega esta selección. Es un rejunte de individualidades arrojadas a la cancha sin una clara idea de juego. Y el factor "lesión de Messi" no es excusa, porque en la Copa América tampoco existió un concepto claro de juego y se llegó a la final de pedo con algo de suerte y enfrentando a rivales muy flojos. Además, con sólo tener al mejor jugador del mundo entre tus filas no alcanza, viene quedando demostrado hace tres Mundiales y tres Copas Américas. Sin una idea de juego, la que sea, que lo apoye y potencie, podés tener al mejor Maradona que nada cambiará.

En conferencia de prensa Martino dijo: "la idea no se negocia", como una suerte de declaración de principios. Hermoso slogan, contundente, sin fisuras. Pero esa "idea" no se refleja, nadie sabe cuál es, qué pinta tiene (?). Resulta más una frase efectista que un concepto plausible.

La realidad indica que lo que viene es preocupante. No solamente por el archi conocido resultadismo argentino sino por la falta de identidad, el escaso volumen de juego, la carencia de un estilo definido. El "Enigma Martino" es eso: carencias futbolísticas adornadas por una construcción de la bonhomía que resulta superficial. Un discurso (vacío) que nada tiene que ver con lo que se muestra en la cancha. 

Está a tiempo el "tata" de cambiar las cosas? Sí. ¿Tiene elementos para hacerlo? Claro. ¿Existen indicios para que ésto vaya a suceder en el corto plazo? Lamentablemente no. La eliminatoria es larga y clasifican al Mundial 4 de 10 directamente. Pero a este componente matemático (?) es necesario agregarle una idea de cohesión, de estrategia de juego, de jugadores jugando en su puesto, de táctica oportuna de acuerdo al rival de turno. Todo eso se encuentra del lado del debe por el momento. Veremos

30 de agosto de 2015

Fear The Walking Dead: así empezaba todo

Allá por el 31 de Octubre de 2010 se estrenaba en Estados Unidos el episodio piloto de The Walking Dead, serie post apocalíptica centrada en la temática zombie, género harto bastardeado en el mundo del cine. Pronto se convertiría en una de las series más seguidas de la historia de la televisión por cable a nivel mundial. A lo largo de cinco temporadas, no deja de sumar fanáticos que la ubican entre las mejores de todos los tiempos. Pero lo que no hizo TWD es explicar el comienzo de la epidemia zombie, para eso llega Fear The Walking Dead, su spin-off, tal el término en la jerga serial (?).

Fear the Walking Dead se ha convertido en el estreno de una serie con más audiencia en toda la historia de la televisión por cable con 10.100.000 espectadores, desplazando de ese puesto a Better Call Saul que reunió en su momento 6.900.000.

Escrita y dirigida por Robert Kirkman y Dave Erickson (mismos creadores de TWD), la serie comienza un mes antes de que Rick Grimes despierte del coma en una hospital de Atlanta y descubra que el mundo se fue al carajo ya no es lo que era. También cambia la locación: nos vamos a la costa oeste de Estados Unidos, a Los Ángeles más precisamente. Y en cuanto a los protagonistas, dos familias disfuncionales que irán descubriendo (como nosotros) cómo arrancaba todo.

Los flashbacks, técnica utilizada en cine y series para echar un vistazo al pasado para explicar algo del presente, resultan un recurso que el espectador siempre agradece. En este caso, se trata de una serie nueva y con otros protagonistas dedicadas a tal fin. Fear The Walking Dead tiene una gran ventaja: no está basada en un cómic como la serie madre. La desventaja será sobrellevar la comparación constante.

El capítulo piloto, lento, con mucho diálogo y casi sin zombies, se centra en los conflictos humanos entre ambas familias protagonistas y poco más. La idea es sentar las bases para lo que se viene seguramente. El origen de la pandemia, explicación que los fanáticos le vienen reclamando a The Walking Dead desde hace cinco temporadas, irá apareciendo en pequeñas dosis. 

En la explotación (?) de esta necesidad del rompebolas del espectador de información está el verdadero éxito de las llamadas series de culto. Nunca es suficiente lo que se muestra, siempre es necesario algo más. Porque ninguna serie puede explicarlo todo, nunca. Siempre quedarán cabos sueltos y los muchachos de la AMC, que te hacen un asado abajo de la lluvia, vieron (¿o crearon?) esta necesidad e inventaron una serie nueva que generará millones. Cracks!

Es bueno este primer capítulo de Fear The Walking Dead? Sí. Es una obra maestra? No, muy lejos de eso. La clave estará en la dosificación de la información. De nada sirve tirar de entrada hordas de zombies tomando la ciudad, para eso me quedo con TWD. La idea, saludable y lógica, es aportar otra mirada del mismo fenómeno antes de que se convierta en fenómeno. Tremendo desafío. Veremos...

28 de agosto de 2015

El silencio no es tiempo perdido

Un silencio, a veces, puede transmitir más que mil palabras. Esta frase remanida que roza el cliché, no deja de ser cierta incluso en momentos límite donde la lógica indicaría que es necesario decir un montón de cosas. También puede convertirse en una decisión difícil aunque acertada. Polémica, conflictiva, dolorosa... pero declaración de principios al fin.

Fue el camino elegido por Les Luthiers en su vuelta a los escenarios en el estadio Orfeo Superdomo de Córdoba tras la muerte el pasado Viernes de Daniel Rabinovich, miembro fundador del mítico grupo argentino. No hubo mención alguna al duro golpe sufrido. Su pensamiento quedó plasmado en la carta de despedida que publicaron en Facebook, la cual fue repartida al público con el programa de la obra. "Hoy estamos de duelo pero, aún tristes y doloridos, mantenemos nuestra decisión de seguir trabajando. Vamos a continuar con lo que mejor sabemos y más nos gusta, este bendito oficio de hacer reír a la gente. Es lo que quería Daniel", reza el comunicado. 


Sin dudas debe haber sido una decisión difícil de tomar. Son casi 50 los años compartidos por la misma formación (más allá del alejamiento de Ernesto Acher en 1986) y cada uno de sus integrantes resulta una parte constitutiva del grupo. Siempre resultó una locura pensar a Les Luthiers sin alguno de los cinco integrantes, pero también sabíamos que en algún momento ésto podía pasar. Y la decisión fue continuar, porque el show siempre debe seguir...

Les Luthiers siempre hizo gala de un bajo perfil, una especie de declaración de principios ante el mundo del espectáculo que cumplieron a rajatabla en tantos años de trayectoria. Por eso no extraña esta elección del silencio por sobre el sentimentalismo de cualquier tipo de homenaje expreso. Porque, a fin de cuentas, el acierto artístico de Les Luthiers siempre ha sido escaparle al lugar común como acto rupturista entre tanta repetición de fórmulas.

Los silencios (en plural y como recurso artístico) siempre fueron una forma más de comunicar para el grupo arriba del escenario. La gestualidad y discusiones en off son la herramienta elegida cuando las palabras y la música se toman un descanso. Y Daniel Rabinovich manejaba como nadie esos instantes de silencio para nada incómodos y cargados de sentido tan característicos de Les Luthiers.

De alguna manera, el silencio ante lo obvio fue el camino que eligieron los integrantes del grupo para comunicar el sentimiento que seguramente los atravesaba. Más allá de que el público presente esperara algún tipo de mención, las palabras hubieran sobrado. En este caso, el silencio se encargó de decir todo aquello que había para decir (y más)



8 de agosto de 2015

El escándalo Chano-gate

Fueron décadas de fomentar y festejar los excesos del rockstar como triunfos propios, cuando de haber sido ejecutados por cualquier otro mortal (?), se trataría de conductas imperdonables que no tardaríamos medio segundo en señalar. La liturgia del rock se ha encargado de construir a partir de estas exageraciones una imagen del rockstar hasta el punto de traspasar sus propios límites.

El caso de lo ocurrido el Miércoles con Chano Charpentier, cantante del grupo Tan Biónica, comporta además algunos detalles paradigmáticos para pensar el fenómeno: el tipo manejó casi una cuadra en contramano, chocando varios autos estacionados. Luego el examen toxicológico revelaría que se encontraba bajo la influencia de cocacína, marihuana y alcohol. Para coronar el incidente, varios vecinos literalmente lo lincharon enviándolo al hospital, dejándolo en estado crítico.

Por un lado entonces, tenemos la irresponsabilidad del rockstar que podría haber causado un accidente mucho mayor. Ésto es condenable, demás está decirlo. Pero es esa misma cultura rock la que ha fomentado durante años el traspaso de los límites hasta volverlo algo constitutivo de la propia manera-de-ser del rockero. La figura del artista que flagela su cuerpo y trasciende las normas sociales establecidas, es algo aplaudido y casi demandado hasta el hartazgo. Y resulta inevitable pensar que de tratarse de algún otro rockstar más del riñón (?) tal vez seríamos un poco más benévolos. 

Por otro lado, tenemos la justicia por mano propia por parte de los vecinos. Resulta grotesco tener que analizar este tipo de conductas en pleno 2015 y evidencia rastros de una sociedad por demás violenta que canaliza a través de problemas de tránsito cotidianos, del fútbol, de contiendas políticas, etc. su agresividad latente configurando un espacio de anarquía en donde literalmente vale todo. Una locura...

El Chano-gate revela conductas condenables desde todos los rincones, incluso desde los propios fanáticos de la banda intentando justificar, presos del fanatismo bobo que el mundo del rock alienta, lo que podría haber derivado en una tragedia. Más allá de la valoración personal hacia tal o cual banda, es un fenómeno que tal vez deberíamos detenernos a pensar con una mirada más abarcativa dejando de lado ciertos fanatismos-odios que nada ayudan y mucho estorban.

1 de agosto de 2015

Bailando por un voto

A una semana de las PASO para las elecciones presidenciales 2015, los spots publicitarios de todos los candidatos se pasean en loop por toda la televisión argentina generando esa omnipresencia inevitable característica del medio como vehículo de difusión. 

El spot, en el caso de la televisión, comporta un desafío ineludible: condensar en imágenes y palabras en un breve período de tiempo un mensaje conciso, eficaz, contundente. Sería una locura pedirle a un spot de campaña que exprese claramente las políticas y medidas a tomar en caso de ser gobierno. Se trata más bien de resumir en un slogan características positivas propias y dejar en claro (sobre todo en esta pelea de "continuidad vs cambio") que el otro es más de lo mismo o directamente no sirve.

Difícilmente un candidato logre captar un gran caudal de votos solamente a partir de un spot publicitario. Pero partiendo de las posibilidades narrativas que la televisión ofrece, la originalidad aparece como la herramienta argumentativa más buscada. El problema es que el límite entre lo disruptivo y lo bizarro es tan lábil que la mayoría termina cayendo en la ridiculez más absoluta.

Por citar solo algunos ejemplos, están las piezas maestras (?) de Massa en la que un bebé llora frente a la pantalla mientras desfilan imágenes de los años kirchneristas; Macri visitando casas de familia de todo el país; Scioli mezclando imágenes de su vida como deportista con su actividad política y el del MST, el más bizarro de todos seguramente (palo y palo con el rap de De la Sota), en el que aparece Carlos Menem pariendo a Macri y a Scioli. Parecen todos sacados de un sketch de Capusotto, pero no, son el producto de un trabajo mancomunado entre ladris profesionales de marketing y creativos publicitarios que seguramente cobran fortunas.

En lo que sí son exitosos, sobre todo los partidos que no los vota nadie menos posibilidades objetivas tienen, es en el hecho de instalarse en la agenda mediática, en lograr una visibilidad pública cuya única vía de expresión consiste en correr los límites de la corrección política. Ahí está el verdadero fin del spot, lograr entrar en la discusión aunque sea a partir de una puesta en escena bizarra.

Seguramente en esta semana surgirán nuevos spots que quedarán en la historia de la televisión. Difícilmente el Domingo a la hora de emitir el voto nos acordemos de esas imágenes casi caricaturescas de tipos de los que poco y nada conocemos, pero a los fines del espectáculo televisivo resulta una suerte de gratificación simbólica (?) ver a políticos ante miles de personas auto humillándose por un voto. El show siempre debe continuar...








29 de mayo de 2015

FIFAgate

Suiza, ese faro de eficiencia, honestidad y trabajo, al que aspiramos y ponemos como ejemplo todos los subdesarrollados de este lado del charco, esa utopía inmaculada que admiramos tanto y que tenemos siempre a mano a la hora de discutir sobre política, sociedad, cultura, etc., ese paraíso fiscal en el que todo funciona con la perfección de un reloj ídem (Cuack!) se vio manchado, señalado y puesto al descubierto por nada más y nada menos que un juego: el fútbol. 

Siete dirigentes de la FIFA fueron detenidos en la casta y pura Zurich en el marco de una causa que investiga corrupción por más de 100 millones de dólares en la cesión de los derechos televisivos de distintas competencias deportivas, entre ellas los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022. 

La FIFA está presidida desde hace 17 años por Joseph Blatter (Suizo), quien sucedió en el cargo al brasilero Joao Havelange tras 24 años de reinado (!). Claramente en la FIFA el sillón es demasiado cómodo (?). Ahora bien, un caso de corrupción como éste, de repercusión mundial, exige desde la ética y el amor propio de cualquier ser humano con algo de dignidad en sangre, una renuncia masiva de dirigentes. Sobre todo de su cara visible, máxima responsable de colocar a los funcionarios corruptos en lugares de poder. 

Muy por el contrario, se realizó en el día de hoy una elección histórica para la presidencia de la FIFA en la que el caradura de Blatter resultó triunfador por 173 votos contra 73 de su único rival, el Príncipe de Jordania Ali bin Al Hussein, quien se retiró de la segunda vuelta reglamentaria (sí, ballotage en una elección entre dos!! Ésto es un circo). Así, se extienden a potenciales 21 años de Blatter al frente del máximo organismo del fútbol mundial.

Este resultado se explica, en gran parte, por la práctica extendida del mecenazgo, más cercano a la política que a la dirigencia de cualquier deporte. Así debería ser, al menos. Pero desde que el fútbol se tornó uno de los negocios más rentables, los favores a cambio de apoyo (el famoso "dame-que-te-doy") se volvieron moneda corriente. 

El "FIFAgate" desnuda la necesidad de un cambio en todos lo niveles: de nombres, de topes de períodos al frente del organismo, de formas de elección (resulta caricaturesco que el voto no sea secreto a esta altura), de transparencia en los números, etc. 

Para el final, dos frases bien nuestras exportadas al mundo: 1) "Todo pasa", cualquier parecido con la realidad de la AFA no es pura coincidencia. 2) "La pelota no se mancha", Ay, Diego!


15 de mayo de 2015

Papelón histórico

Dentro de muchos años, cuando se escriba el libro negro del fútbol argentino, el capítulo dedicado al 14 de Mayo del 2015 será sin lugar a dudas uno de los más oscuros. Porque la acumulación de una serie de hechos desafortunados, responsabilidades individuales y negligencias desde todos los rincones implosionaron manchando con tinta indeleble al espectáculo deportivo más hermoso del mundo. Una vez más...

Boca y River se veían las caras en un choque histórico: partido de vuelta por los Octavos de Final de la Copa Libertadores, la competencia más prestigiosa a nivel clubes en el plano continental. Uno de los dos seguiría, el otro quedaría en el camino. El sueño de todo hincha: poder eliminar deportivamente a su histórico rival de una competencia internacional. Y de los neutrales también, porque contemplar a los dos equipos más grandes de nuestro fútbol en esta instancia es (o debería haber sido) un espectáculo hermoso.

Pero la historia estuvo lejos de todo atisbo de belleza. Una vez más, lo violentos acapararon la escena entregándonos un devenir de escenas bochornosas: gas pimienta arrojado en la manga de los jugadores de River al momento de iniciar el segundo tiempo, jugadores quemados, insistencia por parte del plantel y cuerpo técnico de Boca para continuar el partido, poca personalidad del impresentable árbitro para suspender lo que a esa altura ya era un papelón, el plantel de River retirándose mientras desde la tribuna les llovía de todo, dirigentes de la Conmebol yendo y viniendo sin saber qué hacer, un operativo policial digno de una comedia yanqui de bajo presupuesto, los jugadores de Boca saludando al final a los pelotudos hinchas que iniciaron este quilombo... Ni a propósito se podría haber hecho todo tan mal.

Pero sería un error pensar que este tipo de comportamientos (repudiable, está demás decirlo) es solamente patrimonio de la hinchada de Boca porque son negros, cabezas, poco menos que simios (en redes sociales se pudo leer este tipo de cosas y más). La violencia es parte constitutiva de todas las hinchadas del fútbol argentino. Ya no se trata de una anomalía aislada que es necesario erradicar, sino su modo de expresión de las frustraciones deportivas. Y el límite entre el tan mentado folklore del fútbol y la incitación a la violencia (lábil como pocos, es cierto) los violentos tardan segundos en traspasarlo.

Porque la cultura del aguante, esa suerte escala de valores surrealista en la cual cagarse a trompadas en la cancha, tratar al hincha del equipo rival de "puto", "cagón" y "amigo de la yuta" o incluso llegar a matar a un simpatizante de otro club, está bien. El "aguante" legitima todo tipo de violencia. Y fueron los 35 años de "grondonismo" los que posibilitaron el crecimiento exponencial de las Barras Bravas del fútbol argentino. Amparadas por la connivencia policial y dirigencial, metidos de lleno en los negocios de los clubes y utilizados como punteros políticos, todo eso potenciado por falta de sanciones desde (donde si no) la AFA. La herencia que Don Julio nos legó...

También sería un error pensar que el fútbol es EL problema. Por el contrario, este tipo de situaciones de violencia extrema hablan de un problema mucho más profundo: una sociedad enferma que encuentra en el fútbol el vehículo ideal para manifestar su falta de valores, educación, principios... todo eso no puede expresarse sino de manera violenta. 

El fútbol argentino está herido de muerte. Hace rato que lo está. Lo de ayer es solo un episodio más, que traerá debates, sanciones, medidas de seguridad... todas aspirinas para intentar curar un cáncer terminal. Porque dentro de una semana la pelota volverá a girar y todos nos olvidaremos rápidamente de este papelón hasta que vuelva ocurrir. Y así, en esta rueda patológica que llamamos fútbol argentino. Todos, en mayor o menor medida, somos responsables.