Se cumple un nuevo aniversario del desembarco argentino en las Islas Malvinas, un intento de recuperación que nunca estuvo cerca de pasar de la ilusión a algo parecido a la realidad. Más allá del reconocimiento para nuestros veteranos de Malvinas de los que estamos en el llano (que debería ir más allá de un simple feriado para que todos rajemos a la costa) el periodismo también tiene (y tuvo) un rol importante en este tipo de fechas que marcan nuestra historia.
Hoy, todos los diarios de tirada nacional mencionan el tema en tapa, obviamente variando el tamaño y la disposición en pos de otros temas de furiosa actualidad presuntamente más importantes. Peeeeero también tenemos el caso Clarín:
El triunfo de San Lorenzo en la copa Libertadores, una investigación sobre la manipulación de los datos de la educación, el caso Nisman, la suspensión de Orión, el nuevo edificio del gobierno porteño en Parque Patricios... Y Malvinas? Nada. Ni un recuadrito, una foto chiquita en un rincón, nada.
Resulta curioso porque hace 33 años Clarín se mostraba eufórico por el tema Malvinas:
De la "Euforia popular" y la "Inminente recuperación" al silencio más absoluto. Las decisiones editoriales son justamente eso, decisiones: privilegiar un tema de mayor relevancia por sobre otro. Ahora bien, en un día con escasos temas de agenda, un simple recuadro no podía faltar...
Malvinas es más que una tapa de diario, eso está claro. Muchísimo más. Es sobre todo una herida que no va cicatrizar nunca. Pero desde el periodismo, el silencio es la peor carta que se puede jugar.

