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30 de junio de 2018

Baño de realidad

Final anunciado. El andar de Argentina en el Mundial de Rusia 2018 terminó como había empezado: superado, sin reacción, sin aspiraciones. Luego del envión anímico que significó la clasificación agónica en el último partido contra Nigeria las esperanzas parecían renovarse. Puro espejismo.

El inicio del partido con Francia evidenció una diferencia de velocidad demoledora. El "planteo" de Sampaoli consistía en cortar el circuito creativo Pogbá-Griezmann-Mbappé con un medio combativo, ensanchar la cancha con Pavón y Di María y bajarle el ritmo a Francia manejando la pelota con Banega como eje. A los 20 minutos el plan se cayó como un castillo de naipes. Y Francia no terminó el partido antes porque bajó dos cambios.

La posición de Messi como falso 9 cayó por su propio peso de entrada. Funcionó en el mejor Barcelona de la historia porque tenía intérpretes con quien asociarse pelota al piso y podía moverse por todo el frente de ataque a su gusto. Hoy tuvo que bajar a mitad de cancha porque no entraba en juego. No hay jugadores capaces de llevar la pelota limpia y que Messi reciba en tres cuartos, con lo cual termina levantando la cabeza con 60 metros por delante, dos opciones de pase por afuera y nadie para llegar por adentro. La referencia de área (llámese Higüaín o Agüero) es más importante desde lo posicional que desde el gol en sí. Sampaoli le simplificó el planteo defensivo a Francia.

Argentina nunca estuvo en partido desde el trámite. Los dos goles llegaron por jugadas aisladas y nunca pudo sostener la ventaja. Francia hizo 3 goles en 15 minutos. ¡In-cre-í-ble!. Daba la sensación de que cada vez que se lo proponía podía quedar mano a mano. Y no terminó en goleada histórica porque regularon. La diferencia de recursos y variantes fue abismal. Un equipo armado con gente de buen de buen pie, vertical y que sabe a lo que juega versus un rejunte de jugadores 6 o 7 puntos tirados a la cancha sin un sistema claro, con el se-la-damos-a-Messi-y-que-se-arregle como única arma. 

Las razones de este fracaso son varias: 1- El técnico no supo plantear ninguno de los cuatro partidos. Todo lo que podía hacer mal lo hizo mal 2- Argentina no supo llevar a cabo el recambio generacional después de Brasil 2014 que el contexto pedía a gritos. 3- La lista armada por Sampaoli hizo agua por todos lados (sumado a la falta de criterio a la hora de los cambios: Dybala y Lo Celo fueron a sacar fotos). 4- Pasaron tres técnicos en cuatro años, nada de proyectos. 5- El más importante y marco explicativo de todos los puntos anteriores: estamos ante la peor AFA de la historia. Gente que no sabe de fútbol, enquistada desde hace décadas. Rompieron el fútbol argentino. Chocaron la ferrari.

Argentina tuvo en su despedida del Mundial un baño de realidad. Francia es mejor equipo desde el juego, desde lo individual y desde lo físico. Como creo que lo son 12 o 13 de los 16 equipo que clasificaron a Octavos. No merecía pasar la zona de grupos. Tanto contra Nigeria como contra Francia mostró corazón y tozudez para seguir yendo. Nada más. Un argumento flojísimo como para tener aspiraciones reales.

Es momento de refundar la selección. El recambio generacional es urgente. Poner al frente un técnico con convicciones y un sistema definido a trabajar de acá a dos o tres mundiales también. Difícil que suceda en este derrotero de malas decisiones, falsos proyectos y ausencia de criterio que es el fútbol argentino


26 de junio de 2018

Desahogo

Desahogo. Es la única palabra que le cabe a este momento. La que describe a la perfección los noventa y pico de minutos de hoy contra Nigeria. Ni juego, ni merecimiento, ni táctica. Desahogo y nada más. Un grito atragantado hace varias semanas. 

Argentina llegó al último partido de la zona de grupos de este Mundial luego de un baño de realidad. Estuvo a cinco minutos de un papelón histórico por impericia propia, después de dos partidos para el olvido. No hubo ni un atisbo de injusticia. Se llegó a esta situación por una lista pésimamente armada, un DT que confunde tiempos, intérpretes y cambios y rendimientos individuales bajísimos. Se tocó fondo y a partir de ahí sólo queda mejorar.

Justamente hoy se vio el mejor rendimiento colectivo de Argentina (sin ser una máquina): siendo protagonista, imponiendo condiciones, presionando en todos los sectores, plantándose en campo rival. Un primer tiempo casi perfecto en el que mereció 1 o 2 goles más. Pase de crack de Banega, que jugó un primer tiempo exquisito, control y definición también de crack por parte de Messi. Y Argentina creció con el gol. Participativo Di María, correcto Mascherano, bien Higüaín pivoteando, sólidos los del fondo. Argentina redujo a Nigeria a un mero espectador.

Con el gol tempranero de ellos (penal dudoso pero cobrable) en el segundo volvieron los fantasmas. Este equipo es uno de esos boxeadores verdes a los que les das una trompada y se desploma. Tiene mandíbula floja. Ante la primer adversidad se cae como un castillo de naipes. Le pelota empieza a pesar mil kilos. Lo que hasta ahí salía con fluidez, se volvió juego aburrido y toqueteo intrascendente. Los espacios lógicamente se cerraron y Argentina chocaba, sin llegar ni crear situaciones medianamente claras de gol.

Entonces sólo quedaba buscar la heroica. Otra vez - como contra Holanda en el Mundial pasado, como contra Perú en la eliminatoria del 2010 - a alimentar la épica. Otra vez a tirar la mística a la cancha. Tarde los cambios hoy también: el partido pedía a Pavón en el mano a mano 15 minutos antes. También otro delantero para tener más peso en el área. Así apareció Marcos Rojo solo cuando todas las marcas se fueron con los referentes de área.

Soy de los que piensan que en Octavos empieza otro Mundial. Lo que viene es bravo, más por el propio rendimiento que por el rival de turno. Argentina juega contra Argentina. Juega contra sus propios fantasmas. Este grupo de jugadores autogestionados, criticados hasta el hartazgo y con el peso de tres finales perdidas sobre el lomo, pudo sacar hoy el amor propio de la mochila. Quien te dice que no se les haga costumbre...

16 de junio de 2018

Frustrasson

Siempre es complicado el debut en un Mundial. No es un partido más, se trata de la hora de la verdad, tirar a la cancha lo planificado durante 4 años. Hay poco margen de error, un mal resultado te condiciona inevitablemente para los otros dos. El marco, los nervios, el correr de los minutos pueden generar un combo contraproducente para las aspiraciones lógicas.

A Argentina le tocó debutar en Rusia 2018 contra Islandia, en los papeles el más flojo del grupo. Una selección de pescadores de apellidos terminados en sson humilde sin figuras ni tradición futbolera. Nombre por nombre, los de Sampaoli están 4 o 5 escalones por encima. Pero por suerte, el fútbol es el deporte menos matemático (?) del mundo.


Islandia hizo un planteo táctico casi perfecto. No salió a disputar la pelota, misión imposible, sino a disputar los espacios. Y los ocupó todos. Mostró disciplina y solidaridad en la marca, sacrificio, transición rápida cuando pudo contraatacar. Y un arquero que estuvo a la altura. Puede parecer mezquino, anti fútbol o como quieran llamarle. Lo cierto es que Argentina nunca supo cómo romper ese cerco defensivo vikingo, incluso estando en ventaja desde temprano (a través de una jugada aislada, nada de elaboración).

Pésimo planteo táctico del pelado con chupines de Sampaoli. El doble cinco Bilgia-Mascherano se pisó siempre y nunca rompió líneas como pedía el partido para que Messi reciba más libre en tres cuartos. Di María chocó siempre. Salvio, en posición de falso 4 para sumarse al ataque, se mostró como opción pero nunca llegó al fondo. Meza y Agüero participativos pero sin claridad. Y la defensa cometió errores amateurs las pocas veces que Islandia se animó. Tarde los cambios, más nombre por nombre que modificación de esquema (salvo por Pavón, el partido lo pedía media hora antes mínimo).

Más allá del penal errado en un momento clave, no se le pudo crear 5 situaciones claras a un equipo débil. Lo preocupante es que resulta muy sencillo neutralizar a esta selección: Desdoblando la marca a Messi y ocupando bien los espacios ya está. No hay plan B, no hay variantes, ni ideas, ni siquiera rebeldía ante la adversidad. No hay asociaciones colectivas más allá del toqueteo lateral intrascendente de siempre. Tampoco Argentina tiene otra figura capaz de cargarse el equipo al hombro cuando al 10 no le sale. 

Este paso en falso no es la muerte de nadie en los números, sí parece grave en lo futbolístico de cara  lo que viene. No hay margen de error. Tenés que ganar los dos que quedan o NO VUELVAN. Y para eso tenés que levantar el nivel de juego. Seguir apostando a la individual de Messi como único argumento es jugarse todo al 10 en la ruleta, y con lo caro que está el dolar hermano (?)


11 de octubre de 2017

Adentro

Se terminó la angustia, las especulaciones, la caza de brujas. Argentina clasificó al Mundial de Rusia 2018. Sin repechaje. Como marca la historia. Todos llegamos a imaginar ese escenario apocalíptico de un Mundial sin Argentina. Porque era un escenario cercano. Demasiado. Este grupo de jugadores, criticados hasta el hartazgo (muchas veces con razón) hizo lo que tenía que hacer: llevar a Argentina al Mundial

Para alimentar la épica, ese gol ecuatoriano antes del minuto. ¡Con lo que nos cuesta hacer un gol! La eliminación estaba ahí y los fantasmas se volvían corpóreos (?). Hasta que se enojó Messi. Tremendo partido del 10, haciendo lo que siempre se le pidió: se cargó al hombro el equipo cuando todos se cagaron en un momento bravo, como no pasó en las tres finales perdidas (también hay que decirlo). Pragmatismo puro en el primero, viveza y definición de crack en el segundo, apilada barcelonesca (?) y picada poco ortodoxa pero efectiva en el tercero. Siempre que la tocó decidió bien. Partido de 10 puntos.

El equipo argentino depende mucho de Messi. Demasiado. Esa genialidad en los últimos metros que contra Venezuela y Perú no apareció (o pegó en el palo y salió) parece ser el único argumento futbolístico de la albiceleste. Poco para un equipo grande con aspiraciones de acariciar la copa. No parece haber plan B, variantes, as bajo la mango o cómo quieran llamarle cuando al 10 no le sale. Punto a laburar de acá a Rusia.

Pero Lío no estuvo solo. Partidazo de Enzo Pérez: clarísimo en todas, posicionamiento, corte y primer pase limpio. Correcto Biglia en el despliegue. Bien Di María (derecha para Sampaoli) que por fin entendió lo que pedía el partido y dejó de jugar para él la descosió. Bien Benedetto en el trabajo sucio. Argentina fue para adelante ante un arranque complicado, sabiendo que se jugaba la historia. Ok, contra un rival flojísimo y diezmado. A quién le importa?

No todo es algarabía (?), claro. Se llegó a esta situación límite por pésimos manejos dirigenciales, planteos inentendibles, tres técnicos en tres años, pérdida de puntos que no se pueden perder, citaciones insólitas... podría seguir, pero estamos adentro, vamos a Rusia, viejo! Ya habrá tiempo para corregir 

7 de septiembre de 2017

Al borde del abismo

Es la crónica de una muerte anunciada. Sí, aunque suene a frase hecha. Se veía venir por todos lados, no existe ni un atisbo de casualidad en este presente catastrófico. Porque si tienen que pasar 3 Directores Técnicos en menos de 4 años, qué esperábamos? Clasificar al Mundial caminando y quizás si se enciende Messi allá en la estepa rusa (?) también ganarlo? No, lo más lógico y cercano a lo previsible dentro de la imprevisibilidad de este deporte es el escenario actual: al borde del abismo y con chances concretas de un papelón histórico quedar afuera de Rusia.

Luego de la doble fecha de la eliminatoria Argentina cosechó 2 puntos: pobre empate como visitante ante Uruguay (aunque apuntalado (?) por los resultados adversos de rivales directos) y vergonzoso empate como local ante unos morochos que no los juna nadie la humilde Venezuela. Este último resultado termina de inclinar la balanza hacia el abucheo generalizado y el cercano escenario apocalíptico.

No sólo no se le pudo ganar a Venezuela como local (¡VE-NE-ZUE-LA!), no se le pudo crear 5 situaciones claras de gol al último de la eliminatoria. Con el mejor del mundo de nuestro lado, con pseudo estrellas que ya se comieron 3 finales, varios técnicos y hasta un Presidente de AFA (?).

Aunque en este punto hay que detenerse: desde el amanecer de los tiempos (?) los argentinos nos creemos más de lo que somos. En todos los órdenes de la vida, pero en el fútbol sobre todo. Y la realidad es que no, no estamos ni cerca de serlo. Si nos ponemos a repasar nombre por nombre, tenemos al mejor del mundo y luego amigos de Messi buenos jugadores en los mejores equipos del mundo (en algunos casos). Pero ningún crack, ningún distinto en serio como Messi, no llega ninguno a segunda guitarra (?).

Y esperar que Messi se saque tres tipos de encima y haga una genialidad, no es jugar bien. Y no siempre va a pasar. Apostar a eso en lugar de buscar juego colectivo, variantes, elaboración asociada en cada sector resulta un atajo que muchas veces te puede salir bien, pero lo más probable es que la mayoría te salga mal. Meter treinta toques laterales sin profundidad tampoco es jugar bien.

A esta altura la casaca albiceleste pesa mil doscientas tonaledas. Argentina juega contra Argentina, no contra el rival de turno. Juega contra el contexto. Este nerviosismo impregnado (?) se trasluce inevitablemente al juego: los pocos que la piden deciden mal, las individuales no salen, no hay rebeldía frente a la adversidad, no hay amor propio. Y estamos hablando de la posibilidad concreta de quedar afuera de un Mundial (!), el fracaso más estrepitoso y vergonzante en materia futbolera que existe.

Las excusas no se televisan, dicen. Poco importa el poco tiempo de trabajo de Sampaoli y la falta de rodaje. Pasó la escoba, renovó aires. Parece no alcanzar. Martino y Bauza, técnicos diametralmente (?) opuestos, tampoco pudieron encontrar la tan mentada identidad. Poco importa ya, quedan dos partidos y sólo queda ganar. Te jugás la historia, hermano!

11 de noviembre de 2016

Papelón

Difícil proyectar una especie de análisis después de un partido así. Las emociones ante una evidencia tan apabullante pueden correr el eje y ganarle la pulseada a la objetividad. Va un intento...

El arranque fue auspicioso. Argentina con equipo corto sin regalar espacios pero con intenciones de jugar. Tenencia y control aunque sin profundidad. Brasil, por su parte, haciendo gala de un pragmatismo arrasador: orden, poco espacio para Messi y transición rápida. En esos primeros 25 Argentina fue un milímetro (?) superior con una de Biglia, una corrida de Enzo Pérez y poco más. Justamente Enzo Pérez fue el mejor del Primer Tiempo. Inentendible el cambio.

Después del gol de ellos, con error casi amateur en la marca de Mascherano y Zabaleta, todo lo (poco) bueno construido se cayó a pedazos. Se terminaron la tenencia y el orden. Encima el segundo de ellos a los 44 fue el golpe de KO.

El segundo tiempo estuvo de más. No terminó en goleada histórica porque los brasileros se enamoraron (?) del firulete. La diferencia de velocidad entre los delanteros brasileros y las carretas los defensores y mediocampistas argentinos fue abismal. Jugábamos a dos deportes distintos. Y ahí, comenzó el show de la sobreactuación de la guapeza: Higuaín corriendo a Neymar 20 metros para bajarlo, Mascherano peleándose con todos, Funes Mori y Otamendi pegándole al que se cruzara. Un papelón!

Messi rodeado de mil brasileros a veinte metros del argentino más cercano, Higuaín casi sin tocarla, Di María chocando, el doble 5 lentísimo, Zabaleta y Más viendo camisetas brasileras siempre desde atrás... Así se hace muy difícil. Se puede perder contra Brasil allá, está en los papeles.  El es tema es el "cómo". Y lo de ayer rozó la vergüenza.

Este equipo tiene a esta altura un problema psicológico, claro. Pero también futbolístico. No hay idea de juego. No hay una estrategia para rodear como se debe al mejor del mundo. No hay rebeldía ante la adversidad. No hay soluciones desde el banco cuando el partido lo pide. No hay... Lo que sí parece haber es olor a varios ciclos cumplidos. Porque hay jugadores que están robando muy por debajo de su nivel, hace rato. Preocupa lo que viene además porque se ve un Técnico derrotado que no le encuentra la vuelta.

27 de junio de 2016

La cuarta es la vencida (?)

Como en esas pesadillas en las que sabemos que la estamos pasando mal y de las que queremos despertar pero no podemos, la selección Argentina acaba de perder la tercera final consecutiva en dos años. Ésta generación de futbolistas, sin dudas la mejor desde el Mundial 86 (al menos en nombres), tiene algo con las finales que los paraliza, los frena, los acorrala, los tensiona.

Parecía que esta vez estaba todo dado para torcer el maleficio (?). El andar tranquilo en esta Copa América Centenario, contra rivales flojísimos como Panamá y Bolivia en el grupo, Venezuela y EEUU después, sumado a la temprana pecheada despedida de candidatos históricos como Brasil y Uruguay, configuraron un espejismo que nos hizo parecer campeones antes de serlo. Y por tercera vez no pudimos definir en momentos claves, no manejamos los tiempos del partido, no hicimos goles... Si en 360 minutos no hacés un gol es difícil (!)

Tarde otra vez Martino en los cambios: mucho partido para Di María, Banega y Bilgia en una gamba. Flojos otra vez Higuaín y Agüero en jugadas claves en momentos claves. Y Messi, si bien estuvo mucho más activo que en las dos anteriores, sigue sin ser ese jugador determinante en finales como sí lo es en otros partidos. Se lo notó encarador, rápido, con ganas... pero en estos partidos el as tiene que dar un plus para terminar de sentarse en el sillón de los grandes. Y no pasó...

En cuanto a la renuncia a la selección, tal vez sea una reacción en caliente, tal vez una especie de escapatoria ante tanta presión. Lo cierto es que esta ausencia temporaria le vendrá bien, tanto a él como al hincha, para bajar un cambio y pensar con tranquilidad Rusia 2018. Porque es el mejor del mundo y todos estamos de acuerdo en que tiene que estar. Pero tiene que estar bien. Y ahora, quedó claro, le pesa la selección.

El argumento de los defensores a ultranza (?) de Lío es "bueno, no juega solo, no puede hacer todo. Si entraba la de Higuaín, si entraba la de Agüero..." Pero no entraron. Al fútbol se gana haciendo goles y en la mayoría de los casos jugando mejor que el rival, no echando mano a especulaciones aritméticas o lo que podría haber sido. No se ganó porque se perdonó, porque se decidió mal, porque no se supo aprovechar las oportunidades. Como en las dos finales anteriores. 

En el haber de este proyecto Martino, que no me seduce, hay que destacar que afianzó una dupla central en un gran nivel, sumando a Mercado para configurar una defensa casi nueva que se muestra sólida. Recuperó a Banega y encontró en Gaitán y Lamela dos recambios interesantes. Por otro lado, esta derrota tiene olor a varios ciclos cumplidos: Higuaín, Agüero, Biglia, ¿Mascherano? ¿Di María?

Ganar títulos es parte constitutiva de lo que implica ser un equipo grande. Si no se entiende ésto se pierde de vista el objetivo de toda competencia. El proyecto es necesario y el camino más razonable para conseguir títulos. Pero cuando se dejan pasar tantas oportunidades en tan poco tiempo, evidentemente algo más hay. El reto de Martino consiste en dar vuelta esta situación, tal vez más psicológica y anímica que futbolística.







14 de octubre de 2015

El Enigma Martino

Está claro que estábamos (mal) acostumbrados a que la Selección Argentina desfile en las eliminatorias sudamericanas. También es cierto que el fútbol, sobre todo de este lado del Atlántico, se ha emparejado en los últimos años. El paso previo al Mundial ya no resulta ser esa caminata desestresante de antaño. Todo eso se entiende y hasta resulta saludable. Lo que no esperaba nadie es el bajísimo nivel mostrado por Argentina en estos dos primeros partidos, más allá de la obtención de 1 solo punto sobre 6 posibles contra rivales que deberíamos haber bailado en los papeles accesibles.

Pero repasando un poco el pasado de Gerardo Martino como entrenador tal vez aparezcan algunas pistas que hacían prever algo de lo que pasa hoy. Su llegada a la selección tuvo que ver más con una cierta construcción ética de su persona que por éxitos deportivos reales: 3 títulos en Libertad, 1 en Cerro Porteño (ambos en Paraguay, una liga de las llamadas "menores"), 1 con Newell´s en Argentina en el que no le sobró nada y 1 con el Barcelona de España, la Supercopa (un solo partido). Poco y nada para acceder al banco de la selección Sub Campeona del Mundo y una de las potencias sin dudas. Ah, sí, fuimos a buscar al técnico que ayer nomás chocó de frente esa Ferrari llamada Barcelona...

En esa mezcla (?) de honestidad con discurso de "fútbol revolucionario", "identidad" y "pertenencia" es que debemos buscar las respuestas a la designación de Martino. En este punto, solo en este punto, resulta un caso similar al de Marcelo Bielsa (ambos identificados con Newell´s, paradójicamente): la construcción de un personaje bonachón, alejado de la polémica, emparentado idealmente con el buen fútbol, etc., pero con escasos éxitos deportivos. Ya sabemos como terminó el "Proyecto Bielsa". Por todo lo demás, en nada comulgan los equipos de Martino con los de Bielsa, aunque cierto periodismo berreta se esfuerce por verlos parecidos.

Porque a decir verdad, no existe un "estilo Martino". Nadie sabe a qué juega esta selección. Es un rejunte de individualidades arrojadas a la cancha sin una clara idea de juego. Y el factor "lesión de Messi" no es excusa, porque en la Copa América tampoco existió un concepto claro de juego y se llegó a la final de pedo con algo de suerte y enfrentando a rivales muy flojos. Además, con sólo tener al mejor jugador del mundo entre tus filas no alcanza, viene quedando demostrado hace tres Mundiales y tres Copas Américas. Sin una idea de juego, la que sea, que lo apoye y potencie, podés tener al mejor Maradona que nada cambiará.

En conferencia de prensa Martino dijo: "la idea no se negocia", como una suerte de declaración de principios. Hermoso slogan, contundente, sin fisuras. Pero esa "idea" no se refleja, nadie sabe cuál es, qué pinta tiene (?). Resulta más una frase efectista que un concepto plausible.

La realidad indica que lo que viene es preocupante. No solamente por el archi conocido resultadismo argentino sino por la falta de identidad, el escaso volumen de juego, la carencia de un estilo definido. El "Enigma Martino" es eso: carencias futbolísticas adornadas por una construcción de la bonhomía que resulta superficial. Un discurso (vacío) que nada tiene que ver con lo que se muestra en la cancha. 

Está a tiempo el "tata" de cambiar las cosas? Sí. ¿Tiene elementos para hacerlo? Claro. ¿Existen indicios para que ésto vaya a suceder en el corto plazo? Lamentablemente no. La eliminatoria es larga y clasifican al Mundial 4 de 10 directamente. Pero a este componente matemático (?) es necesario agregarle una idea de cohesión, de estrategia de juego, de jugadores jugando en su puesto, de táctica oportuna de acuerdo al rival de turno. Todo eso se encuentra del lado del debe por el momento. Veremos

30 de julio de 2014

Muerto el Rey, viva el Rey?

La muerte enaltece. Y ésto es así sencillamente porque se trata de un fenómeno doloroso y sin explicaciones para el ser humano. La desaparición física de una personalidad pública (medios de comunicación mediante) suele resaltar sus cualidades y minimizar sus defectos. En el caso de Julio Humberto Grondona, fallecido hoy al mediodía, se está verificando este proceso con el correr de las horas. 

Los datos duros marcan que Don Julio estuvo 35 años al frente de la AFA, en los que se ganó un Mundial, se llegó a la Final de otros dos, se ganó 6 Mundiales en divisiores inferiores y descendieron 4 de los 5 grandes del fútbol argentino a la segunda división. Además, vio pasar a 11 Presidentes por el sillón de Rivadavia y tres Papas. Mientras todo ésto pasaba, él permaneció inamovible en su despacho de Viamonte 1366.

Obviamente, no se llega a ocupar un cargo tan importante por tanto tiempo de la noche a la mañana. Supo conseguir un alto grado de consenso a lo largo de estos 35 años, principalmente a través de una buena relación con los miembros de la FIFA, la colaboración de los dirigentes argentinos (a cambio de favores económicos y futbolísticos) y, por qué negarlo, una importante capacidad de liderazgo vertical.

Pero además de estos números que pasarán a forma parte de cientos de informes ad hoc para recordar a Don Julio, no tenemos que olvidarnos de los 183 muertos durante su gestión. Grondona es, sin dudas, el máximo responsable del crecimiento de las barras bravas y el aumento de la violencia en el fútbol argentino (con la connivencia del poder político de turno, está claro).

Suele decirse que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. En este caso, tenemos el fútbol que nos merecemos, claramente. Grondona fue lo que fue durante tantos años porque nosotros se lo permitimos. Nos sentamos cómodamente en la platea mientras veíamos cómo destruía sin remordimientos al fútbol argentino. Es culpa nuestra también.

Seguramente la figura de Grondona se irá legitimando con el paso de los días. Por mi parte, creo que se fue una verdadera lacra que hirió de muerte al fútbol argentino. Me encantaría ser optimista y decir que estamos ante una oportunidad para empezar de cero. Pero no, este tipo de mafiosos suele dejar resuelta su sucesión, cuidadosamente planificada. Porque el "Todo Pasa", lamentablemente, era sólo para el anillo...

13 de julio de 2014

Golpe a la ilusión

¿Qué decir en este momento? Las finales del mundo siempre son difíciles de explicar, el fútbol es difícil de explicar. En principio, queda la sensación de haber nadado tanto mar adentro para ahogarnos cuando por fin vimos la orilla... Y vaya si duele, pero hay más.

Partido trabado, intenso, angustiante... como sabíamos que iba a ser. En el primer tiempo, Alemania manejó mejor la pelota, siempre por abajo, con ese mediocampo criterioso (el mejor del mundo, sin dudas) que entiende los tiempos del partido mejor que nadie. Pero las más claras fueron nuestras (la de Higuaín hubiera cambiado todo, seguramente), rápidos en la contra pero sin la contundencia necesaria en la red. En una final y contra el mejor del mundo, no se puede errar...

En el segundo, la presión alemana bajó y nos paramos unos metros más adelante. Ellos ya no la manejaron con tanta comodidad y el gol argentino parecía estar al caer. Una de Messi, otra de Palacio y el penal no cobrado a Higuaín. Nunca me gustó poner como excusa fallos arbitrales, creo que un equipo con pretensiones tiene que tener argumentos para sobreponerse a ese tipo de injusticias. Pero fue un penal más grande que el Maracaná!! Y en un momento clave del partido. Otra vez en una final, otra vez con Alemania enfrente. A los argentinos las teorías conspirativas siempre nos sedujeron, es cierto, pero en ésta tenemos razón.

Cuando el partido se encaminaba directo a los penales y le prendíamos velas a San Romero, llegó esa jugada perdida por la izquierda, un centro que parecía no traer complicaciones y de repente Göetze, inexplicablemente solo, la mató de pecho y adentro. Golazo. Con diez minutos por jugar, todos pensamos que el guionista de este Mundial, de una pluma exquisita, tal vez se guardaba un último giro dramático y de alguna manera llegaría el agónico empate que nos diera una vida más. Pero no, lamentablemente no.

Queda la desilución, obviamente. ¿Que era el Mundial de Messi? Ok. ¿Que los famosos cuatro fantásticos nunca anduvieron? Está bien. ¿Que este equipo no brilló en ningún momento en todo el torneo? Puede ser. Pero se dejó todo y el camperón del mundo, el mejor de todos, te ganó en suplementario y a través de una jugada aislada. 

Alemania es un justo campeón. Argentina también lo hubiera sido, porque le jugó de igual a igual a una selección que entendió a la perfección la palabra "proceso" y viene trabajando desde hace años con la misma base de jugadores y la misma filosofía.

Confieso que esta selección no me entusiamaba en la previa. Con el correr de los partidos me fue convenciendo que se podía, que el sueño era posible. Más allá de los reproches puntuales que podamos hacer, valoro el haber llevado a nuestro fútbol a discutir otra vez cara a cara con los mejores del mundo. No es poco. Sería interesante tomar este Mundial como punto de partida y laburar desde acá. En cuanto a este partido, ésto es fútbol y en fútbol, se gana y se pierde. Por mi parte, nada para reprochar.


9 de julio de 2014

A un paso de la gloria

Es muy difícil esquivar las emociones para escribir en este momento. El fútbol muchas veces no se puede entender desde la razón, simplemente se siente. Hoy es uno de esos días. Después de muchas frustraciones mundialistas volvemos a jugar una final.

Partido aburrido, trabado, deslucido desde lo técnico, con pocos espacios y menos ideas. Las Semifinales de un Mundial suelen ser así, lo de ayer de Brasil-Alemania es una de esas cosas que se dan una sola vez en la vida (por eso mismo, te lo vamos a recordar siempre, brazuca!). El miedo a equivocarse, en esta instancia, conspira contra el desenfado y la irresponsabilidad (bien entendida) propios del fútbol.

Argentina y Holanda son equipos bastante parecidos. Ordenados atrás (Argentina lo fue consiguiendo con el correr del Mundial), ambos se sienten más cómodos jugando de contra con espacios y son por demás dependientes de la inspiración de sus individualidades. El planteo táctico defensivo de Argentina era sencillo: cortar el circuito creativo Robben-Sneijder-Van Persie. Si no estás muy interiorizado en el fútbol holandés, va una breve guía mnemotécnica: Robben es ese pelado que tiene pinta de gerente de banco; Sneijder es el que parece cantante pop británico; y Van Persie, el grandote carilindo a lo Bradley Cooper.

Pocas llegadas de los dos lados. Messi y Robben bien contenidos, con marca doble casi todo el tiempo y el partido desarrollándose cual partida de ajedrez. Todas se pelearon como si fuera la última. Y ahí es donde aparece lo que decía la semana pasada: la mística, tal vez lo más valorable de este equipo, que no brilla pero contagia desde la entrega. Párrafo aparte para ese cierre celestial de Mascherano en el último minuto, cuando Robben se disponía a dejarnos sin nada una vez más. Acalambrado y con moretones hasta en el alma, Masche se vistió de guerrero espartano por enésima vez.

Soy de los que creen que los penales son una muestra de carácter. Después de 120 minutos, cuando las piernas pesan mil kilos y el miedo escénico invade, el arco se vuelve demasiado chico. Los arqueros de un equipo grande están para eso, para sacar la cara cuando más se los necesita. Y "chiquito" Romero (hoy vestido de gigante) se encargó de todo. Según cuentan, previo a los penales, Masche le dijo al oído: "Hoy es tu noche. Hoy te recibís de héroe". Anécdotas que agrandan aún más la leyenda...

Se viene Alemania. Otra vez nos vemos las caras en una final. Estamos a un paso de la gloria. Lo hecho hasta acá quedará en la historia, sin dudas. Cómo no ilusionarse con la vuelta Olímpica? Alemania es el mejor equipo del Mundial, pero la máxima bilardista reza: las finales no se juegan, se ganan. Nos vemos el domingo, Alemania...