4 de septiembre de 2014

Poder decir adiós...

Angustia, vacío, bronca, dolor... La muerte suele ser difícil de explicar. Mucho más cuando se da a una temprana edad. Y si esa muerte sorprende a un artista en el pleno desarrollo de su potencial, no existen teorías que alcancen. Todo ésto, sumado a cuatro años en coma a causa de un ACV, vuelven la muerte de Gustavo Cerati prematura pero previsible a la vez.

"Poder decir adiós, es crecer", "Gracias totales" y "Despiertame cuando pase el temblor", son algunas de las frases de Cerati que ya forman parte del patrimonio de la humanidad y que seguramente van a ser títulos de informes en todos los noticieros televisivos durante unos cuantos días.

Por mi parte, siempre lamenté no haber buceado más en su obra allá por la década del 90, cuando me encontraba paralizado por esa falsa dicotomía Redondos/Soda, que colocaba invariablemente al rock, las letras profundas y el barrio de un lado y al glamour, la vanalidad y el caretaje del otro. Esa absurda división de aguas, propagada por el público y nunca por los artistas, recién superada por mi en la etapa solista de Gustavo, me permitió darme cuenta - mejor tarde que nunca - que estábamos ante un artista de dimensiones surrealistas. Dueño de una pluma exquisita, con un oído sensible para innovar siempre desde el sonido y responsable de una obra musical infinita que quedará para la posteridad. Todo eso es Gustavo Cerati. Siempre estuvo ahí, sólo que yo no lo podía ver...

Sueña a frase hecha, pero hoy prefiero recordarlo desde su música. Nunca es tarde, "siempre es hoy"

24 de agosto de 2014

El balde es el mensaje

El "Ice Bucket Challenge", esa modita del baldazo de agua helada que se viralizó (una especie de meta de los Comunity Manager y los Periodistas 2.0) por las redes sociales hasta desplazar a otros temas de furiosa actualidad de la agenda mediática. La idea es muy sencilla: tirarse un baldazo de agua helada para concientizar sobre la enfermedad de esclerosis lateral amiotrófica (ALS por sus siglas en inglés) y generar donaciones para la Asociación de Esclerosis Lateral Amiotrófica. Luego, se deben donar 10 dólares y nominar a tres personas a realizar el desafío. La persona que no acepte el reto, debe donar 100 dólares. El gancho: lo hacen los famosos.

O sea que estamos ante una curiosa disyuntiva: si hace el desafío el famoso en cuestión, dona menos plata, pero logra mayor difusión para concientizar sobre la enfermedad. Sin baldazos de famosos auto humillándose, no nos enterábamos de la campaña. Todo un dilema

Resulta difícil comprender qué clase de morbo nos lleva a querer ver a un famoso tirándose un balde de agua en la cabeza por su propia voluntad. La noticia del día es "tal se sumó al Ice Bucket Challenge y nominó a tal, tal y tal ¿se animarán? Mirá el video". De la enfermedad, poco y nada. Es cierto, con la viralización en redes sociales, los medios tradicionales al menos hablan del tema. Lo dan a conocer. Pero vendría bien una cobertura del problema un poquito más conciente. 

¿Está bien que una puesta en escena bizarra funcione como vehículo de difusión? Todo lo que logre visibilidad pública puede pensarse que es positivo, pero ¿no le quita seriedad al tratamiento de la enfermedad? ¿Sirve que lo que haya logrado relevancia mediática sea el baldazo por el baldazo mismo? Preguntas que deberíamos hacernos mientras el próximo famoso acepta el desafío, nomina a otros tres y sigue expandiendo esta especie de hipervínculo infinito (?)

La esclerosis lateral amiotrófica es una enfermedad degenerativa de tipo neuromuscular. Se origina cuando unas células del sistema nervioso llamadas motoneuronas disminuyen gradualmente su funcionamiento y mueren, provocando una parálisis muscular progresiva de pronóstico mortal: en sus etapas avanzadas los pacientes sufren una parálisis total que se acompaña de una exaltación de los reflejos tendinosos.






3 de agosto de 2014

Periodismo Para Pocos

En un nuevo capítulo de "Periodismo Para Pocos" (?), llegan las tapas de hoy de Página/12 y Clarín. El tema, tan complicado como ineludible, es la negociación con los fondos buitres y un posible default (por momentos, parece que en Piedras 1743 lo esperan con el champagne en el freezer...). 

Por el lado de Página/12, una excelente tapa desde lo visual, coronada con un "Buitres go home" como título. Excelente resumen nacional y popular. Por el lado de Clarín, "Pronostican que la recesión será más grave por el default". Nada nuevo bajo el sol.

Lo llamativo es la volanta (en Página) y la bajada (en Clarín). En el primero dice: "Una encuesta exclusiva muestra que seis de cada diez consultados respaldan la forma en que está negociando el Gobierno". Por el otro lado, "Según once economistas consultados por Clarían, habrá menos consumo y crédito, y más presión sobre el dolar. Pero un acuerdo con los fondos buitres podría atenuar la caída".

Más allá de esa forma bochornosa de usar el condicional de Clarín, lo que demuestran ambas tapas es que el uso de la encuesta como un elemento legitimador también se puede enfocar de tal manera que la línea editorial siga intacta. Los "consultados", según de qué lado estemos hablando, ven un Gobierno que está realizando una gesta patriótica o uno ineficaz, que nos llevará inevitablemente a un escenario apocalíptico. En blanco o negro, aquí no hay lugar para los grises.

Los lectores de uno y otro comentarán un país distinto en la sobremesa de hoy. A esta altura ya no debe sorprendernos ni la obsecuencia absoluta ni la oposición por la oposición misma. Hoy son los fondos buitres, mañana aparecerá otro tema, pero el "Periodismo Para Pocos" seguramente nos entregará más capítulos de esta ficción que supimos conseguir (y cosumir).




30 de julio de 2014

Muerto el Rey, viva el Rey?

La muerte enaltece. Y ésto es así sencillamente porque se trata de un fenómeno doloroso y sin explicaciones para el ser humano. La desaparición física de una personalidad pública (medios de comunicación mediante) suele resaltar sus cualidades y minimizar sus defectos. En el caso de Julio Humberto Grondona, fallecido hoy al mediodía, se está verificando este proceso con el correr de las horas. 

Los datos duros marcan que Don Julio estuvo 35 años al frente de la AFA, en los que se ganó un Mundial, se llegó a la Final de otros dos, se ganó 6 Mundiales en divisiores inferiores y descendieron 4 de los 5 grandes del fútbol argentino a la segunda división. Además, vio pasar a 11 Presidentes por el sillón de Rivadavia y tres Papas. Mientras todo ésto pasaba, él permaneció inamovible en su despacho de Viamonte 1366.

Obviamente, no se llega a ocupar un cargo tan importante por tanto tiempo de la noche a la mañana. Supo conseguir un alto grado de consenso a lo largo de estos 35 años, principalmente a través de una buena relación con los miembros de la FIFA, la colaboración de los dirigentes argentinos (a cambio de favores económicos y futbolísticos) y, por qué negarlo, una importante capacidad de liderazgo vertical.

Pero además de estos números que pasarán a forma parte de cientos de informes ad hoc para recordar a Don Julio, no tenemos que olvidarnos de los 183 muertos durante su gestión. Grondona es, sin dudas, el máximo responsable del crecimiento de las barras bravas y el aumento de la violencia en el fútbol argentino (con la connivencia del poder político de turno, está claro).

Suele decirse que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. En este caso, tenemos el fútbol que nos merecemos, claramente. Grondona fue lo que fue durante tantos años porque nosotros se lo permitimos. Nos sentamos cómodamente en la platea mientras veíamos cómo destruía sin remordimientos al fútbol argentino. Es culpa nuestra también.

Seguramente la figura de Grondona se irá legitimando con el paso de los días. Por mi parte, creo que se fue una verdadera lacra que hirió de muerte al fútbol argentino. Me encantaría ser optimista y decir que estamos ante una oportunidad para empezar de cero. Pero no, este tipo de mafiosos suele dejar resuelta su sucesión, cuidadosamente planificada. Porque el "Todo Pasa", lamentablemente, era sólo para el anillo...

13 de julio de 2014

Golpe a la ilusión

¿Qué decir en este momento? Las finales del mundo siempre son difíciles de explicar, el fútbol es difícil de explicar. En principio, queda la sensación de haber nadado tanto mar adentro para ahogarnos cuando por fin vimos la orilla... Y vaya si duele, pero hay más.

Partido trabado, intenso, angustiante... como sabíamos que iba a ser. En el primer tiempo, Alemania manejó mejor la pelota, siempre por abajo, con ese mediocampo criterioso (el mejor del mundo, sin dudas) que entiende los tiempos del partido mejor que nadie. Pero las más claras fueron nuestras (la de Higuaín hubiera cambiado todo, seguramente), rápidos en la contra pero sin la contundencia necesaria en la red. En una final y contra el mejor del mundo, no se puede errar...

En el segundo, la presión alemana bajó y nos paramos unos metros más adelante. Ellos ya no la manejaron con tanta comodidad y el gol argentino parecía estar al caer. Una de Messi, otra de Palacio y el penal no cobrado a Higuaín. Nunca me gustó poner como excusa fallos arbitrales, creo que un equipo con pretensiones tiene que tener argumentos para sobreponerse a ese tipo de injusticias. Pero fue un penal más grande que el Maracaná!! Y en un momento clave del partido. Otra vez en una final, otra vez con Alemania enfrente. A los argentinos las teorías conspirativas siempre nos sedujeron, es cierto, pero en ésta tenemos razón.

Cuando el partido se encaminaba directo a los penales y le prendíamos velas a San Romero, llegó esa jugada perdida por la izquierda, un centro que parecía no traer complicaciones y de repente Göetze, inexplicablemente solo, la mató de pecho y adentro. Golazo. Con diez minutos por jugar, todos pensamos que el guionista de este Mundial, de una pluma exquisita, tal vez se guardaba un último giro dramático y de alguna manera llegaría el agónico empate que nos diera una vida más. Pero no, lamentablemente no.

Queda la desilución, obviamente. ¿Que era el Mundial de Messi? Ok. ¿Que los famosos cuatro fantásticos nunca anduvieron? Está bien. ¿Que este equipo no brilló en ningún momento en todo el torneo? Puede ser. Pero se dejó todo y el camperón del mundo, el mejor de todos, te ganó en suplementario y a través de una jugada aislada. 

Alemania es un justo campeón. Argentina también lo hubiera sido, porque le jugó de igual a igual a una selección que entendió a la perfección la palabra "proceso" y viene trabajando desde hace años con la misma base de jugadores y la misma filosofía.

Confieso que esta selección no me entusiamaba en la previa. Con el correr de los partidos me fue convenciendo que se podía, que el sueño era posible. Más allá de los reproches puntuales que podamos hacer, valoro el haber llevado a nuestro fútbol a discutir otra vez cara a cara con los mejores del mundo. No es poco. Sería interesante tomar este Mundial como punto de partida y laburar desde acá. En cuanto a este partido, ésto es fútbol y en fútbol, se gana y se pierde. Por mi parte, nada para reprochar.