23 de noviembre de 2015

"Armen un partido y ganen las elecciones"

Analizar (y tratar de entender) una elección como la de ayer sin estar involucrado ideológica ni sentimentalmente con ninguno de los dos candidatos parece una quimera. Doce años de kirchnerismo nos acostumbraron a pensar que no existe el punto medio: estás con nosotros o sos el peor de los gorilas. Va un intento, con pretensión de objetividad cero:

Para empezar, me parece que estamos ante un fenómeno (el macrismo) que va más allá de la acusación "la ciudad de Buenos Aires es oligarca, gorila y tilinga, por eso vota así". Echar mano a este discurso es no entender el fenómeno y atrasar varias décadas. Se trata más bien de un tipo de representación y gestión con el que podemos no coincidir pero que se sigue afirmando, por un lado; y por otro, un espacio político que entendió a la perfección el rol del "otro" en política. Siempre se necesita un "otro" sobre el cual afirmar en oposición mi propia identidad. El kirchnerismo, primero en la ciudad, después en Provincia de Buenos Aires y finalmente en el país, entró en el juego y es, creo, el mayor responsable del crecimiento exponencial del macrismo con menos de diez años de existencia.

Dentro del kirchnerismo debería haber una fuerte autocrítica luego de esta elección. El modelo de confrontación constante y el clientelismo grosero (sumado a la inflación, desempleo, inseguridad, corrupción, etc.) echaron por la borda doce años de ciertas conquistas (sobre todo en el plano social) que nadie en su sano juicio podría negar. Derechos Humanos, Asignación Universal por Hijo, ANSES, Paritarias Libres, estímulos a la industria y al consumo, por nombrar sólo algunos logros. Pero el problema con el kirchnerismo tiene que ver mucho con las formas, más allá del contenido. Esa postura agresiva y beligerante, alimentada en un ida y vuelta con los grupos mediáticos, decantó en lo que muchos llaman "la grieta", esa clara división social que delimita amigos y enemigos, sin lugar para los neutrales.

El kirchnerismo perdió casi un 20 % de votantes desde 2011 hasta las Primarias de este año. Ok, no es un dato menor que la cara visible ya no sea Cristina sino Scioli, sobre todo teniendo en cuenta la liturgia peronista del culto al personalismo. De todas maneras, al tratarse de un partido de masas con un enorme aparato detrás y doce años de continuidad a nivel nacional, la pérdida de votantes tiene que ver con un fenómeno más abarcativo, que implica malas decisiones en el plano económico, gran cantidad de actos de corrupción en el seno del propio gobierno y una forma de comunicar egocéntrica y reaccionaria. Cóctel explosivo en el largo plazo.

Del otro lado, un espacio político en formación, sin aparato, sin caras demasiado conocidas, con aciertos y errores en la Ciudad de Buenos Aires, con procesamiento de Macri y el "Caso Niembro" entre las aristas oscuras... pero quién se hubiera imaginado hace cuatro años un escenario como el de hoy? Sin dudas la coyuntura social estuvo de su lado, el resto fue apostar al discurso del cambio y dejar (y alentar) el autodesgaste de Scioli y el kirchnerismo en general.

Podría decirse que se trata del primer gobierno de derecha pos dictadura. Convocando además a los pocos radicales que quedaban luego del fracaso de la Alianza y a ciertas figuras del progresismo unidas por su oposición al kirchnerismo. El enemigo de mi enemigo es mi amigo...

Probablemente el gobierno de Macri sea un viraje hacia políticas más cercanas a la derecha, al sector empresarial y los grupos económicos. Seguramente preste menos atención a los Derechos Humanos, a políticas sociales para el trabajador y los sectores bajos de la escala social. Lo único cierto es que no le tocó el escenario mas sencillo, algo así como hacerle hombre a hombre a Messi perdiendo 1 a 0.

Quedará para la anécdota este nuevo capítulo de la maldición de los gobernadores de Buenos Aires en las presidenciales. También el rol del kirchnerismo como oposición, habiendo perdido además su bastión en la provincia. Lo único concreto por ahora es, parafraseando a un tal Diego Armando Maradona, que al kirchnerismo se le escapó la tortuga.




14 de octubre de 2015

El Enigma Martino

Está claro que estábamos (mal) acostumbrados a que la Selección Argentina desfile en las eliminatorias sudamericanas. También es cierto que el fútbol, sobre todo de este lado del Atlántico, se ha emparejado en los últimos años. El paso previo al Mundial ya no resulta ser esa caminata desestresante de antaño. Todo eso se entiende y hasta resulta saludable. Lo que no esperaba nadie es el bajísimo nivel mostrado por Argentina en estos dos primeros partidos, más allá de la obtención de 1 solo punto sobre 6 posibles contra rivales que deberíamos haber bailado en los papeles accesibles.

Pero repasando un poco el pasado de Gerardo Martino como entrenador tal vez aparezcan algunas pistas que hacían prever algo de lo que pasa hoy. Su llegada a la selección tuvo que ver más con una cierta construcción ética de su persona que por éxitos deportivos reales: 3 títulos en Libertad, 1 en Cerro Porteño (ambos en Paraguay, una liga de las llamadas "menores"), 1 con Newell´s en Argentina en el que no le sobró nada y 1 con el Barcelona de España, la Supercopa (un solo partido). Poco y nada para acceder al banco de la selección Sub Campeona del Mundo y una de las potencias sin dudas. Ah, sí, fuimos a buscar al técnico que ayer nomás chocó de frente esa Ferrari llamada Barcelona...

En esa mezcla (?) de honestidad con discurso de "fútbol revolucionario", "identidad" y "pertenencia" es que debemos buscar las respuestas a la designación de Martino. En este punto, solo en este punto, resulta un caso similar al de Marcelo Bielsa (ambos identificados con Newell´s, paradójicamente): la construcción de un personaje bonachón, alejado de la polémica, emparentado idealmente con el buen fútbol, etc., pero con escasos éxitos deportivos. Ya sabemos como terminó el "Proyecto Bielsa". Por todo lo demás, en nada comulgan los equipos de Martino con los de Bielsa, aunque cierto periodismo berreta se esfuerce por verlos parecidos.

Porque a decir verdad, no existe un "estilo Martino". Nadie sabe a qué juega esta selección. Es un rejunte de individualidades arrojadas a la cancha sin una clara idea de juego. Y el factor "lesión de Messi" no es excusa, porque en la Copa América tampoco existió un concepto claro de juego y se llegó a la final de pedo con algo de suerte y enfrentando a rivales muy flojos. Además, con sólo tener al mejor jugador del mundo entre tus filas no alcanza, viene quedando demostrado hace tres Mundiales y tres Copas Américas. Sin una idea de juego, la que sea, que lo apoye y potencie, podés tener al mejor Maradona que nada cambiará.

En conferencia de prensa Martino dijo: "la idea no se negocia", como una suerte de declaración de principios. Hermoso slogan, contundente, sin fisuras. Pero esa "idea" no se refleja, nadie sabe cuál es, qué pinta tiene (?). Resulta más una frase efectista que un concepto plausible.

La realidad indica que lo que viene es preocupante. No solamente por el archi conocido resultadismo argentino sino por la falta de identidad, el escaso volumen de juego, la carencia de un estilo definido. El "Enigma Martino" es eso: carencias futbolísticas adornadas por una construcción de la bonhomía que resulta superficial. Un discurso (vacío) que nada tiene que ver con lo que se muestra en la cancha. 

Está a tiempo el "tata" de cambiar las cosas? Sí. ¿Tiene elementos para hacerlo? Claro. ¿Existen indicios para que ésto vaya a suceder en el corto plazo? Lamentablemente no. La eliminatoria es larga y clasifican al Mundial 4 de 10 directamente. Pero a este componente matemático (?) es necesario agregarle una idea de cohesión, de estrategia de juego, de jugadores jugando en su puesto, de táctica oportuna de acuerdo al rival de turno. Todo eso se encuentra del lado del debe por el momento. Veremos

30 de agosto de 2015

Fear The Walking Dead: así empezaba todo

Allá por el 31 de Octubre de 2010 se estrenaba en Estados Unidos el episodio piloto de The Walking Dead, serie post apocalíptica centrada en la temática zombie, género harto bastardeado en el mundo del cine. Pronto se convertiría en una de las series más seguidas de la historia de la televisión por cable a nivel mundial. A lo largo de cinco temporadas, no deja de sumar fanáticos que la ubican entre las mejores de todos los tiempos. Pero lo que no hizo TWD es explicar el comienzo de la epidemia zombie, para eso llega Fear The Walking Dead, su spin-off, tal el término en la jerga serial (?).

Fear the Walking Dead se ha convertido en el estreno de una serie con más audiencia en toda la historia de la televisión por cable con 10.100.000 espectadores, desplazando de ese puesto a Better Call Saul que reunió en su momento 6.900.000.

Escrita y dirigida por Robert Kirkman y Dave Erickson (mismos creadores de TWD), la serie comienza un mes antes de que Rick Grimes despierte del coma en una hospital de Atlanta y descubra que el mundo se fue al carajo ya no es lo que era. También cambia la locación: nos vamos a la costa oeste de Estados Unidos, a Los Ángeles más precisamente. Y en cuanto a los protagonistas, dos familias disfuncionales que irán descubriendo (como nosotros) cómo arrancaba todo.

Los flashbacks, técnica utilizada en cine y series para echar un vistazo al pasado para explicar algo del presente, resultan un recurso que el espectador siempre agradece. En este caso, se trata de una serie nueva y con otros protagonistas dedicadas a tal fin. Fear The Walking Dead tiene una gran ventaja: no está basada en un cómic como la serie madre. La desventaja será sobrellevar la comparación constante.

El capítulo piloto, lento, con mucho diálogo y casi sin zombies, se centra en los conflictos humanos entre ambas familias protagonistas y poco más. La idea es sentar las bases para lo que se viene seguramente. El origen de la pandemia, explicación que los fanáticos le vienen reclamando a The Walking Dead desde hace cinco temporadas, irá apareciendo en pequeñas dosis. 

En la explotación (?) de esta necesidad del rompebolas del espectador de información está el verdadero éxito de las llamadas series de culto. Nunca es suficiente lo que se muestra, siempre es necesario algo más. Porque ninguna serie puede explicarlo todo, nunca. Siempre quedarán cabos sueltos y los muchachos de la AMC, que te hacen un asado abajo de la lluvia, vieron (¿o crearon?) esta necesidad e inventaron una serie nueva que generará millones. Cracks!

Es bueno este primer capítulo de Fear The Walking Dead? Sí. Es una obra maestra? No, muy lejos de eso. La clave estará en la dosificación de la información. De nada sirve tirar de entrada hordas de zombies tomando la ciudad, para eso me quedo con TWD. La idea, saludable y lógica, es aportar otra mirada del mismo fenómeno antes de que se convierta en fenómeno. Tremendo desafío. Veremos...

28 de agosto de 2015

El silencio no es tiempo perdido

Un silencio, a veces, puede transmitir más que mil palabras. Esta frase remanida que roza el cliché, no deja de ser cierta incluso en momentos límite donde la lógica indicaría que es necesario decir un montón de cosas. También puede convertirse en una decisión difícil aunque acertada. Polémica, conflictiva, dolorosa... pero declaración de principios al fin.

Fue el camino elegido por Les Luthiers en su vuelta a los escenarios en el estadio Orfeo Superdomo de Córdoba tras la muerte el pasado Viernes de Daniel Rabinovich, miembro fundador del mítico grupo argentino. No hubo mención alguna al duro golpe sufrido. Su pensamiento quedó plasmado en la carta de despedida que publicaron en Facebook, la cual fue repartida al público con el programa de la obra. "Hoy estamos de duelo pero, aún tristes y doloridos, mantenemos nuestra decisión de seguir trabajando. Vamos a continuar con lo que mejor sabemos y más nos gusta, este bendito oficio de hacer reír a la gente. Es lo que quería Daniel", reza el comunicado. 


Sin dudas debe haber sido una decisión difícil de tomar. Son casi 50 los años compartidos por la misma formación (más allá del alejamiento de Ernesto Acher en 1986) y cada uno de sus integrantes resulta una parte constitutiva del grupo. Siempre resultó una locura pensar a Les Luthiers sin alguno de los cinco integrantes, pero también sabíamos que en algún momento ésto podía pasar. Y la decisión fue continuar, porque el show siempre debe seguir...

Les Luthiers siempre hizo gala de un bajo perfil, una especie de declaración de principios ante el mundo del espectáculo que cumplieron a rajatabla en tantos años de trayectoria. Por eso no extraña esta elección del silencio por sobre el sentimentalismo de cualquier tipo de homenaje expreso. Porque, a fin de cuentas, el acierto artístico de Les Luthiers siempre ha sido escaparle al lugar común como acto rupturista entre tanta repetición de fórmulas.

Los silencios (en plural y como recurso artístico) siempre fueron una forma más de comunicar para el grupo arriba del escenario. La gestualidad y discusiones en off son la herramienta elegida cuando las palabras y la música se toman un descanso. Y Daniel Rabinovich manejaba como nadie esos instantes de silencio para nada incómodos y cargados de sentido tan característicos de Les Luthiers.

De alguna manera, el silencio ante lo obvio fue el camino que eligieron los integrantes del grupo para comunicar el sentimiento que seguramente los atravesaba. Más allá de que el público presente esperara algún tipo de mención, las palabras hubieran sobrado. En este caso, el silencio se encargó de decir todo aquello que había para decir (y más)



8 de agosto de 2015

El escándalo Chano-gate

Fueron décadas de fomentar y festejar los excesos del rockstar como triunfos propios, cuando de haber sido ejecutados por cualquier otro mortal (?), se trataría de conductas imperdonables que no tardaríamos medio segundo en señalar. La liturgia del rock se ha encargado de construir a partir de estas exageraciones una imagen del rockstar hasta el punto de traspasar sus propios límites.

El caso de lo ocurrido el Miércoles con Chano Charpentier, cantante del grupo Tan Biónica, comporta además algunos detalles paradigmáticos para pensar el fenómeno: el tipo manejó casi una cuadra en contramano, chocando varios autos estacionados. Luego el examen toxicológico revelaría que se encontraba bajo la influencia de cocacína, marihuana y alcohol. Para coronar el incidente, varios vecinos literalmente lo lincharon enviándolo al hospital, dejándolo en estado crítico.

Por un lado entonces, tenemos la irresponsabilidad del rockstar que podría haber causado un accidente mucho mayor. Ésto es condenable, demás está decirlo. Pero es esa misma cultura rock la que ha fomentado durante años el traspaso de los límites hasta volverlo algo constitutivo de la propia manera-de-ser del rockero. La figura del artista que flagela su cuerpo y trasciende las normas sociales establecidas, es algo aplaudido y casi demandado hasta el hartazgo. Y resulta inevitable pensar que de tratarse de algún otro rockstar más del riñón (?) tal vez seríamos un poco más benévolos. 

Por otro lado, tenemos la justicia por mano propia por parte de los vecinos. Resulta grotesco tener que analizar este tipo de conductas en pleno 2015 y evidencia rastros de una sociedad por demás violenta que canaliza a través de problemas de tránsito cotidianos, del fútbol, de contiendas políticas, etc. su agresividad latente configurando un espacio de anarquía en donde literalmente vale todo. Una locura...

El Chano-gate revela conductas condenables desde todos los rincones, incluso desde los propios fanáticos de la banda intentando justificar, presos del fanatismo bobo que el mundo del rock alienta, lo que podría haber derivado en una tragedia. Más allá de la valoración personal hacia tal o cual banda, es un fenómeno que tal vez deberíamos detenernos a pensar con una mirada más abarcativa dejando de lado ciertos fanatismos-odios que nada ayudan y mucho estorban.